Luego de una jornada donde muchas culturas se detienen a recordar la memoria de quienes ya no están. Y en esta fecha de reflexión, nos conecta de forma inevitable la efeméride de un disco profundamente conmovedor: el MTV Unplugged in New York de Nirvana, publicado originalmente el 1 de noviembre de 1994, pocos meses después de la trágica muerte de Kurt Cobain.
Grabado en noviembre de 1993 en los estudios Sony Music de Nueva York, esta presentación se distanció de los clichés habituales de la cadena televisiva. Sin sus grandes éxitos radiales como «Smells Like Teen Spirit» y alejándose del estruendo característico del grunge, la banda armó un ambiente sobrio e íntimo, con velas y lirios blancos decorando el escenario a petición expresa de Cobain, transformando el set en una velada casi ceremonial.
Acompañados por Pat Smear en segunda guitarra y Lori Goldston en el violonchelo, Kurt Cobain, Krist Novoselic y Dave Grohl desnudaron sus canciones y rindieron homenaje a sus referentes espirituales a través de reinterpretaciones austeras y desgarradoras.