El 27 de agosto de 2001, New Order publicaba Get Ready, su séptimo álbum de estudio y una obra fundamental para entender la supervivencia del rock alternativo en el cambio de milenio. Producido por Steve Osborne y David Kahne junto al sello London Records, el disco significó el regreso definitivo de la banda de Manchester tras casi una década de silencio discográfico, tensiones irreconciliables y proyectos paralelos que amenazaron con la disolución permanente del grupo.
Tras el lanzamiento de Republic en 1993, la fractura entre Bernard Sumner y Peter Hook se volvió insostenible. El grupo se atomizó en tres frentes: Sumner dio vida a Electronic junto a Johnny Marr; Hook se refugió en Revenge y Monaco; mientras que Gillian Gilbert y Stephen Morris se bautizaron con mordacidad como The Other Two, asumiéndose como los sobrantes de la maquinaria. Parecía el fin de una era, pero en 1998, durante el Festival de Reading, el cuarteto volvió a reunirse sobre un escenario para interpretar no sus grandes éxitos pop, sino su "legado perdido": el repertorio crudo y doloroso de Joy Division. Reactivar esa memoria emotiva fue la chispa necesaria para sanar viejas heridas y reencontrarse en el estudio.
Con colaboraciones de aliados de peso como Billy Corgan y Bobby Gillespie, Get Ready logró conectar la esencia bailable y melancólica del grupo con la potencia traccionada de un nuevo siglo. Himnos de pulso urgente como “Crystal”, “60 Miles an Hour” y “Someone Like You” demostraron que los hijos ilustres de Manchester no solo estaban de vuelta, sino que conservaban intacta su capacidad para definir el sonido de una época. Un disco imprescindible que confirmó que New Order no pertenece al pasado, sino al presente continuo de la gran música popular.