Un día como hoy, un 21 de agosto pero de 1990, salía a las calles de Los Ángeles el segundo disco de estudio de una banda excesiva, mística y peligrosa: Jane's Addiction. Hoy en nuestro giradiscos suena Ritual de lo Habitual.
Liderados por la figura chamánica y teatral de Perry Farrell, las guitarras ardientes de Dave Navarro, el bajo denso de Eric Avery y la batería tribal de Stephen Perkins, Jane's Addiction no pertenecía a ninguna escena fija. Combinaron la rabia del punk, el groove del funk, la psicodelia y la majestuosidad del arte conceptual en un momento en que el rock comercial agonizaba.
Ritual de lo Habitual es un álbum doble en alma y espíritu, marcadamente dividido en dos mitades opuestas. El Lado A es una descarga de adrenalina pura, fiestera y explosiva. Canciones cortas, ritmos vertiginosos y declaraciones de principios libertarias. El Lado B es el templo, la procesión y el duelo. Esta segunda cara está dominada por suites épicas y progresivas dedicadas en gran parte a la memoria de Xiola Blue, artista y musa de la banda que falleció trágicamente a temprana edad.
Este disco no solo consagró a la banda antes de su primera separación, sino que sentó las bases estéticas de toda una década y dio vida al espíritu del festival Lollapalooza. Un trabajo visceral, poético y desbordante que mantiene intacta su capacidad de fascinar.