Un día como hoy, exactamente hace 60 años —el 5 de agosto de 1966—, la compañía EMI publicaba en el Reino Unido el séptimo álbum de estudio de The Beatles: Revolver.
Registrado en los estudios de Abbey Road entre abril y junio de aquel año, Revolver no solo marcó el punto de no retorno en la decisión de los cuatro de Liverpool de abandonar las giras masivas, sino que refundó las posibilidades de la grabación de estudio. Con la producción de George Martin y la audacia del joven ingeniero Geoff Emerick, este álbum transformó la mesa de mezclas en un instrumento musical más, abriendo las puertas a la psicodelia, la experimentación con bucles de cinta y las armonías de la música clásica india.
Es fascinante notar cómo en este trabajo la autoría de George Harrison cobra un peso inédito, aportando tres composiciones fundamentales al álbum. Asimismo, el uso de técnicas como el Automatic Double Tracking (ADT), las cintas invertidas y la microfonía cercana para instrumentos de cuerda y metal redefinieron para siempre los estándares de la producción musical en la década de los sesenta.