Hoy nos espera una travesía nocturna, elegante y deliciosamente decadente. Ponemos sobre el plato uno de los discos más influyentes, magnéticos y bellos de la década pasada: Kaputt, el noveno álbum de estudio del proyecto canadiense Destroyer, liderado por el inclasificable Dan Bejar, editado a principios de 2011.
Hasta antes de este registro, Destroyer era sinónimo de un indie rock crudo, literario y guitarrero. Pero aquí, Bejar dio un giro copernicano que desconcertó y enamoró a la crítica por igual. Kaputt es un homenaje de etiqueta al sophisti-pop, al yacht rock de fines de los setenta y al jazz ambiental de los ochenta. Grabado de manera fragmentaria, con Bejar susurrando sus letras poéticas y cínicas desde el sofá de su casa, el disco brilla gracias a las texturas de sintetizadores analógicos, coros femeninos celestiales y, por sobre todo, los vientos: la trompeta de JP Carter y el saxofón omnipresente de Joseph Shabason, que se desliza como neblina sobre cada pista.