Hoy nos vamos a poner de gala para revisar un disco bellísimo, sofisticado y cargado de una hermosa melancolía pop. A fines de junio de 1995, el trío más importante del rock en nuestro idioma publicaba su testamento final en el estudio. Hoy, en Tocadiscos, celebramos la genialidad, la psicodelia y el pulso electrónico de Sueño Stereo, de los argentinos Soda Stereo.
Tras el denso y ruidoso viaje sónico que significó Dynamo en 1992, y luego de un largo silencio donde los rumores de separación eran pan de cada día, Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti se encerraron en los estudios Supersónico de Buenos Aires y en Matrix de Londres para dar forma a su última gran obra de arte.
Sueño Stereo es un disco exuberante. Es la fusión perfecta entre el rock alternativo, el britpop de mediados de los noventa y la naciente obsesión de Cerati por la música electrónica y el ambient.
Este álbum fue un bálsamo para una banda que ya arrastraba un desgaste interno irreversible. A pesar de las tensiones, la química musical seguía intacta. El bajo texturado y grueso de Zeta Bosio y la batería de Charly Alberti —que aquí dialoga constantemente con cajas de ritmo y loops— armaron una base rítmica moderna y sofisticada para que Cerati desplegara su madurez como guitarrista, compositor y productor.