Hoy cerramos la semana celebrando una década de un milagro de rock purista y desértico. En 2016, la leyenda indiscutible y padrino del punk, Iggy Pop, unió fuerzas en absoluto secreto con Josh Homme, el cerebro de Queens of the Stone Age. El resultado fue Post Pop Depression, un álbum que este año conmemora su décimo aniversario.
Este trabajo no fue una simple colaboración; fue un salvavidas creativo. Con una banda de ensueño que incluyó a Dean Fertita y a Matt Helders de los Arctic Monkeys en la batería, Iggy Pop canalizó la elegancia cruda e introspectiva de su mítica etapa en Berlín junto a David Bowie. Es un disco que plantea un diálogo entre dos épocas: el desparpajo vocal y la vulnerabilidad de un Iggy Pop que ya promediaba sus casi setenta años, envuelto en las texturas de guitarra densas, secas y sofisticadas tan propias del sello de Josh Homme. Un disco que a diez años de su alumbramiento, se siente como un clásico instantáneo.