Hoy nos convoca un álbum que hace exactamente una década sacudió los cimientos del pop político y la música electrónica. Hablamos de HOPELESSNESS, el debut en solitario de ANOHNI, lanzado en 2016.
Para entender la magnitud de este trabajo, es necesario mirar hacia atrás. Durante las décadas previas, el mundo se había rendido ante su talento bajo el nombre de Antony Hegarty, liderando el conmovedor proyecto de pop de cámara Antony and the Johnsons, con el que conquistó el premio Mercury en 2005 gracias a su voz angelical y desgarradora. Sin embargo, a mediados de la década pasada, la artista vivió un profundo proceso de tránsito y reafirmación de su identidad como mujer trans, abrazando definitivamente el nombre de ANOHNI.
Este renacimiento personal vino acompañado de una radical metamorfosis musical. En HOPELESSNESS, ANOHNI dejó atrás los pianos y las cuerdas melancólicas para sumergirse en una electrónica bailable, oscura y abrasiva, coproducida por Hudson Mohawke y Oneohtrix Point Never. El resultado es un grito de protesta bailable que aborda la guerra de drones, el ecocidio y la vigilancia estatal.