Para comenzar esta semana de junio, justo cuando el invierno empieza a sentirse en los cerros de nuestra ciudad portuaria, les proponemos una experiencia auditiva única, fantasmagórica y conmovedora. Hoy celebramos los 15 años transcurridos desde la publicación de una de las obras cumbres del ambient y la hauntology contemporánea: "An Empty Bliss Beyond This World", editado en 2011 por el proyecto británico The Caretaker, el alter ego artístico de James Leyland Kirby.
The Caretaker construyó este álbum utilizando como materia prima viejos discos de cera de 78 revoluciones por minuto —música de big bands y salones de baile de los años 20 y 30—, ralentizándolos, troceándolos y sumergiéndolos en reverberación.
¿El propósito? Crear una metáfora sonora sobre el avance del Alzheimer y la pérdida de la memoria. An Empty Bliss Beyond This World se inspiró en estudios médicos que revelaban cómo los pacientes con demencia severa aún podían recordar y reaccionar a la música de su juventud, como destellos flotando en un vacío brumoso. A 15 años de su lanzamiento, este álbum es considerado una obra maestra de la arqueología musical: un disco que habla sobre el olvido usando, precisamente, los fantasmas del sonido del pasado.
Es una música que se siente extrañamente familiar, como un recuerdo atrapado en el fondo de la mente que no logramos definir del todo. En este programa, donde celebramos el formato físico, este disco cobra un sentido doble: el crujido del plástico es aquí un instrumento musical más, el símbolo del paso del tiempo y el deterioro.