Hoy volvemos a mayo de 1989 para revisitar el álbum homónimo de The Stone Roses. Un debut que no solo definió el sonido 'Madchester', sino que logró la alquimia perfecta entre la psicodelia de los 60 y el pulso bailable de las raves que explotaban en el norte de Inglaterra.
Con la elegancia de la guitarra de John Squire y la base rítmica más sólida de su generación, este disco nos enseñó que se podía tener el ego en las nubes y los pies en la pista de baile. Hoy en Tocadiscos, el disco del limón en la portada; una obra que suena a juventud eterna y que es, en esencia, la banda sonora de un verano que nunca termina.