Hoy nos convoca una pieza de arquitectura pesada, un disco que definió el punto de ebullición de los años 90. Nos situamos en marzo de 1994. Mientras el mundo miraba a Seattle buscando la próxima gran angustia adolescente, Soundgarden entregaba su obra maestra: Superunknown. No es solo grunge. Es psicodelia oscura, es la voz de Chris Cornell alcanzando notas que desafiaban la física y una sección rítmica que pesaba como el plomo.