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Blog En panorámica

Editorial: Agustin Laje en "Expofamily 2026" (Dios, patria, familia y libre mercado)

15/10/2026
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Este fin de semana, Santiago será el escenario de la Expofamily 2026. Organizada por Chema Librería en el Parque Araucano, la cumbre busca —según sus convocantes— "celebrar el rol fundamental de la familia (padre, madre e hijos) como pilar del desarrollo social". Promovido por los sectores más duros de la derecha local —desde parlamentarios republicanos y libertarios hasta exautoridades de la centroderecha—. El encuentro por supuesto, no debiese alarmar a nadie en una democracia madura (como ocurrió con la reciente cita del Foro de Madrid). Para eso bien existen las libertades de expresión y reunión. El foco de tensión democrática radica en el discurso de su orador estrella: el politólogo e influencer argentino Agustín Laje.

Laje no llega a Chile a debatir ideas en un marco plural, sino como el profeta de una cruzada apocalíptica. Su pensamiento no articula una filosofía política integradora, sino un manual de agitación basado en la fabricación de enemigos imaginarios, el pánico moral y la retórica de la confrontación.

El núcleo de su narrativa descansa en la tesis del "marxismo cultural" y la conspiración "woke". Según Laje, tras la caída del bloque soviético, la izquierda infiltró la cultura para desmantelar la civilización occidental. Bajo esta premisa, cualquier avance en derechos civiles —leyes de género, derechos reproductivos o diversidad sexual— es visto como una maquiavélica subversión para disolver la familia tradicional.

En esta arquitectura, las expresiones antifeministas y la estigmatización LGBTQ+ son estructurales. Laje sostiene que el racismo es un fenómeno extinto en Occidente y tilda el femicidio como una "invención del zurdaje" para atomizar la sociedad. Más delicado aún es cómo despoja al adversario político de su condición de ciudadano para convertirlo en enemigo existencial, llegando a celebrar la represión policial contra manifestantes como un motivo de regocijo en su "guerra cultural".

Este andamiaje reduce la complejidad social a un combate absoluto, transformando el debate público en un espectáculo de trinchera rentabilizado en redes sociales para auditorios que pagan por reafirmar sus certezas.

Lo paradójico de su discurso es que, mientras invoca las "sociedades libres", combate la autonomía de quienes eligen proyectos de vida fuera de sus dogmas. Al instrumentalizar la familia para desmantelar los consensos básicos de derechos humanos, demuestra que su agenda no es la libertad, sino el autoritarismo cultural. Que la derecha chilena acuda en masa a validar esta retórica revela una preocupante renuncia al debate racional, apostando por el radicalismo en vez de proyectar soluciones democráticas e integradoras para el Chile de hoy.

Foto Por HazteOir.org - https://www.flickr.com/photos/hazteoir/48927483208, CC BY-SA 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=87417623