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David Carrillo en Hora Crítica: Noticias van y vienen, pero qué es lo realmente importante.
Vértigo es -tal como la canción que escuchamos al inicio- la palabra que mejor define el tráfago diario con que se suceden las noticias en Chile. No alcanzamos a comentar una cuando asoma otra y la releva, en una hiperactividad noticiosa propia de estos tiempos, en una clara analogía del scrolling.
Así, pasamos de un conflicto con Argentina, al intento de asesinato de un alcalde para dar paso a una revisión del pasado reciente a propósito de un nuevo aniversario del fracaso constitucional, todo flanqueado por la diversidad de delitos de distinta índole que hoy atienden los medios, pero que, así y todo, no fueron capaces de desplazar, según un importante medio, a la pésima noticia económica del IMACEC.
En efecto, a pesar de este vértigo, hubo una señal de jerarquía (dudo que periodística), que deja ver qué es más importante para ciertos sectores de la sociedad. En un país en el cual la pauta informativa ha estado dominada durante años por lo que en mis tiempos se conocía como la crónica policial, que El Mercurio haya puesto en su título principal del miércoles pasado los datos del Imacec por sobre la amenaza de asesinato sin precedentes que se conoció respecto del alcalde de San Bernardo, Christopher White, no deja de ser sugerente y da indicios sobre ciertos supuestos erigidos en los últimos años que llevaron a la avalancha informativa a elevar la sensación de inseguridad a niveles nunca vistos. Desde mi modesto punto de vista, siendo un crítico de la idea de inseguridad que se ha instalado en el país (lo que no implica desconocer que la criminalidad ha aumentado), la amenaza era, a no dudar, la noticia más importante de esa jornada, y ante la dicotomía de economía o inseguridad, me habría inclinado por la segunda para titular principal, pues, en este caso, a diferencia de decenas de delitos y casos policiales que han copado destacados espacios en los medios, este sí reunía las características de un hecho que amenazaba el clima nacional de un modo no visto hasta ahora.
¿Alguien imagina qué estaría pasando hoy si esa desquiciada amenaza se hubiera concretado? No tengo dudas de que en un país cuyo Congreso en una de sus comisiones acaba de aprobar castigar con el pago de dinero y cárcel a quienes habitan en los rucos callejeros, qué penas del infierno se estarían reclamando desde la clase política instalada en el Parlamento y el Ejecutivo: desde estados de excepción habidos y por venir hasta tropas militares en cada esquina, toques de queda y cuando aguanta la imaginación de políticos que están muy lejos de comportarse con altura de miras y responsabilidad para hacer frente al problema de la criminalidad que es real y al problema económico, que también lo es, y para los cuales no hay propuestas serias y solo abundan cuñas para los medios, anuncios que no llegarán a ninguna parte, todo para conseguir un espacio en algún medio de comunicación. Se trata de una trama que siempre esconde algo más que lo que está a la vista. De esto y más en la siguiente Hora Crítica.
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