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Blog En panorámica

Editorial: Entre tanta lluvia, veamos el vaso medio lleno.

22/07/2026
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A propósito de tanta agua y tragedia, hoy quiero mirar el vaso medio lleno porque en medio de la sequía es innegable que el reciente temporal trajo consigo noticias que invitan a un respiro técnico. A nivel nacional, la acumulación en embalses aumentó en más de 650 millones de metros cúbicos durante las últimas semanas, y más al norte la naturaleza regaló un tanque de oxígeno para la agricultura y el consumo humano con récords en la cuenca del Limarí. En nuestra propia región, el embalse Los Aromos —vital para el suministro de agua potable del Gran Valparaíso— alcanzó un tranquilizador 72% de su capacidad. Saber que los grifos no se quedarán secos en el corto plazo es, sin duda, la cara amable de una tormenta que nos azotó con fuerza.

Sin embargo, mirar únicamente esas cifras con optimismo ciego sería caer en una ilusión peligrosa. Cuando miramos el mapa completo, la supuesta abundancia se desdibuja y da paso a una cruda realidad: la Región de Valparaíso sigue atrapada en la vulnerabilidad. Las precipitaciones no solo continúan en terreno negativo dentro de la macrozona centro —donde la mayoría de las estaciones registran déficit histórico—, sino que el estado de nuestros embalses locales cuenta dos historias opuestas. Mientras Los Aromos respira, el emblemático Lago Peñuelas sobrevive apenas en un desgarrador 11% de su capacidad, almacenando escasos 10,8 millones de metros cúbicos de los 95 que solía albergar. La lluvia cayó, sí, pero no fue suficiente para cerrar la herida estructural de la megasequía.

El verdadero riesgo de estos episodios no es solo la lluvia que falta, sino la falsa sensación de seguridad que dejan las tormentas copiosas. Un sistema frontal agresivo puede llenar titulares con balances positivos a corto plazo, pero no resuelve la fragilidad del consumo hídrico, la gestión deficiente de las cuencas ni la falta de infraestructura de almacenamiento resiliente. Celebrar que Los Aromos esté al 72% es válido, pero preocupante si olvidamos que Peñuelas sigue agonizando al lado. El agua ha vuelto a correr por días, pero la certeza hídrica para el futuro de Valparaíso sigue siendo, trágicamente, un espejismo en construcción.