Skip to main content

Blog En panorámica

Editorial: Veranito de San Juan.

24/06/2026
Comparte

El "veranito de San Juan" ocurre alrededor del 24 de junio de cada año, coincidiendo con la fecha de la celebración de San Juan Bautista. Este es un fenómeno meteorológico muy popular en el hemisferio sur, que consiste, en pleno invierno, en una breve pausa de las heladas y un alza temporal de las temperaturas, regalando unos días inusualmente cálidos.

Si lo miramos con un poco de distancia, nuestra existencia tiene mucho de este peculiar evento. Todos pasamos por inviernos personales: épocas de duelo, rachas de mala suerte, trabajos monótonos, malos jefes o crisis emocionales donde el frío parece que no se va a ir nunca. Caminamos en piloto automático, abrigados hasta la nariz, esperando que el temporal amaine. Y de pronto, sin previo aviso, la vida nos regala un "veranito de San Juan". Un golpe de suerte, un día perfecto donde todo sale bien, una conversación que nos devuelve la sonrisa o un alivio inesperado que nos hace sentir que, por fin, salimos de la tormenta.

"Ya pasó lo peor", nos apuramos a decretar con optimismo ciego. Pero la meteorología de la vida, al igual que la de San Juan, nos recuerda que este calorcito no es definitivo; es solo una pausa necesaria, un recreo que nos regala el año y que nos recuerda que todo vale la pena.

El informe del tiempo nos deja un consejo técnico que deberíamos aplicar a nuestra propia psicología: de cara a estos días de alivio, lo ideal será vestirse por capas. En lo cotidiano, "vestirse por capas" significa madurez emocional. Significa disfrutar del solcito inesperado, soltarse el abrigo y respirar hondo, pero sin olvidar dónde estamos parados. El que se queda en polera ante los primeros rayos de sol, creyendo que el invierno se acabó para siempre, corre el riesgo de morir de frío al acabar el día.

Porque lo que viene después de San Juan ya está anunciado en el radar: un sistema frontal que ingresará con fuerza, con vientos helados y nubes amenazantes. Tal como en la vida misma, la rutina vuelve, los problemas que siguen ahí esperando deben ser resueltos, y la certeza de que el bienestar emocional, económico, social o laboral es solo una cuestión momentánea; su duración dependerá de nuestra capacidad para guardar calor para los días de frío extremo.

El "veranito de San Juan" es maravilloso para salir a caminar, recargar energía y recordar cómo se sentía el calor en la piel. Se agradece el respiro en medio de tanta helada. Pero no podemos construir nuestra estabilidad emocional basándonos en un fenómeno meteorológico de dos días. El verdadero arte de vivir no consiste en pretender que siempre será verano, sino en aprender a disfrutar del sol efímero de San Juan, sabiendo perfectamente que en la tarde volverá a refrescar, y que el frío y sus particularidades también tienen mucho que enseñarnos.