Blog En panorámica
Editorial: Llega el otoño, cambia el clima también el Mepco.
Un nuevo otoño acaba de llegar a nuestro hemisferio. Gradualmente vamos viendo cambiar la luz y los colores de nuestro paisaje costero. Las mañanas se vuelven irremediablemente más frías y, aunque pronto cambiaremos la hora, los días se van acortando permitiendo que la noche le vaya ganando espacio al día.
Camino al trabajo ya podemos ver vidrios empañados y niños somnolientos tratando de mantener el equilibrio, aferrados a las piernas de sus madres en los hostiles pasillos de micros llenas e imprudentes, que entre bocinazos compiten y llenan las calles de este gran Valparaíso.
Mientras el frío se va volviendo nuevamente protagonista de nuestras vidas, la guerra que está lejos —en un lugar del mundo que, si cerramos los ojos, no logramos visualizar en el mapa— de pronto deja de ser un problema de otros para convertirse en una preocupación concreta en nuestra vida cotidiana de clase trabajadora: va a subir la bencina.
La llegada del otoño no es solo un cambio de vestuario. Históricamente, el aumento en la demanda de calefacción y los ajustes en las refinerías del hemisferio norte presionan la oferta. A esto se suma un tipo de cambio que, ante la incertidumbre, suele buscar refugio en el dólar, encareciendo aún más cada litro que importamos. Y no se trata solo de un par de pesos más: es el efecto dominó sobre el transporte, los alimentos y los servicios básicos lo que nos obliga a encender las alarmas.
Durante años, el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles actuó como ese paraguas que, aunque algo maltrecho, nos protegía del chaparrón global. Sin embargo, los subsidios no son infinitos y las nuevas autoridades claramente no creen en ellos. El nuevo ajuste fiscal nos exige realismo; al parecer, esta vez el Estado no está dispuesto a pagar la cuenta. El fin gradual de este beneficio nos deja expuestos a la intemperie del mercado, desnudando el valor real de movernos en un país que depende críticamente de las energías fósiles.
«Chile debe ser aliado de las naciones que promueven la libertad», dijo el presidente cuando comenzaron los bombardeos. Aliados que gastan mil millones de dólares al día en su ofensiva inexplicable, mientras el otoño nos recuerda que el paisaje global también está cambiando y podría traer consigo uno de los inviernos más fríos de la última década para nuestros bolsillos.

