Blog En panorámica
Editorial: La migración como el derecho a fuga. Por: Eduardo Drouillas.
Como habitante de Valparaíso es parte de nuestro día a día o de nuestro paisaje cotidiano ver grúas, barcos gigantescos que entran y salen del puerto, reconocer distintas nacionalidades e idiomas paseando por nuestras calles, así como también de tanto en tanto enterarnos de cables de fibra óptica que nos conectan con el otro lado del Pacífico en milisegundos trayendo y llevando consigo olas de información que nos mantienen conectados con todos y con todo. Nos han dicho, más bien, nos han convencido de que vivimos en un mundo sin límites, en la fluidez total del capital y la información.
Pero, ¿es realmente así?
Mientras las mercancías viajan con pasaporte diplomático, miles de cuerpos humanos se estrellan diariamente contra la frontera norte de nuestro país, la cual amenaza con convertirse en un muro de acero infranqueable. A propósito de la próxima conversación con el filósofo italiano Sandro Mezzadra, quien estará hoy nuestro programa, vale la pena preguntamos: ¿Para quién es la libertad de movimiento?
En esta zona central de Chile, donde la logística parece dictar el ritmo de nuestras vidas, la migración no es solo un titular; es el espejo donde se refleja nuestra propia precariedad. La frontera ya no está solo en el norte; está en el contrato de trabajo, en el acceso a la vivienda en nuestros cerros y en la mirada que le devolvemos al que viene llegando.
El migrante ejerce lo que Mezzadra llama el "derecho a la fuga". Es un acto político radical. Es la decisión de no aceptar un destino de miseria, de saltar por encima de las geografías del capital para buscar una vida que valga la pena ser vivida. Mientras las potencias y los Estados intentan "gestionar" estos flujos como si fueran inventarios de bodega, la realidad desborda cualquier decreto.
En Chile se debate entre la apertura cosmopolita de sus puertos y el cierre reactivo de sus pasos fronterizos. Pero no nos engañemos: no habrá cable submarino ni expansión portuaria que logre ocultar la tensión de una ciudadanía que se fragmenta. La migración nos obliga a mirarnos al espejo y preguntarnos: ¿Estamos construyendo una comunidad de seres humanos o simplemente una estación de transferencia para mercancías globales?
Hoy en Panorámica, nos atrevemos a mirar la migración no como un 'problema a resolver', sino como el grito de libertad de quienes ejercen el 'derecho a la fuga'. Porque mientras el mundo y chile con él, se empeña en construir murallas, la vida siempre encuentra una grieta para seguir circulando.