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Blog En panorámica

Editorial: "El cable Chino, una lección para el resto del "Sur Global". Por: Eduardo Drouillas

06/03/2026
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La reciente crisis política y diplomática desatada por el proyecto Chile-China Express ha puesto a nuestro país en el epicentro de una "Guerra Fría tecnológica", guerra que ya no se libra en oscuras oficinas, sino que en este caso en el fondo del Océano Pacífico.

La decisión de Washington de revocar las visas a altos funcionarios chilenos, incluido el Ministro de Transportes, no es solo un roce protocolar, es un castigo directo y una advertencia sobre los límites de la soberanía en la era de los datos.

El Cable Chino, como se le ha denominado coloquialmente al objeto de este conflicto, es un proyecto que busca conectar directamente Valparaíso con Hong Kong, prometiendo una autonomía digital que Chile ha perseguido desde el 2017 momento en que el entonces Subsecretario de Telecomunicaciones, Pedro Huichalaf, impulsó la idea y la gigante china Huawei realizó el primer estudio de prefactibilidad, proponiendo una ruta directa a China. En ese momento, el proyecto se conocía como "Puerta Digital Asia-Sudamérica".

Es importante recordar que la objeción norteamericana al trato con China tiene un precedente claro: el año 2019 durante la visita a Chile de Mike Pompeo, en esa época secretario de estado de la primera administración Trump, este advertía explícitamente que el uso de tecnología china pondría en riesgo la seguridad de los datos. Con eso en vista un año más tarde nuestro país decide descartar la ruta directa a Shanghái por "razones de costo y factibilidad técnica", optando por una ruta hacia Australia, evitándose de pasada un conflicto con Washington.

Entre el 2023 y el 2025 Tras reiterados viajes oficiales a China y reuniones en foros tecnológicos, se gesta el proyecto Chile-China Express, liderado por un consorcio de estatales chinas que incluyen a China Mobile, China Unicom y China Telecom, completando así la aspiración de Chile de ser el Hub Digital de América Latina.

Sin embargo, para Estados Unidos, este cable no es una simple infraestructura de telecomunicaciones, sino que es un "caballo de Troya" geopolítico.

La oposición de la administración de Donald Trump, canalizada a través del Secretario de Estado Marco Rubio, se fundamenta en tres pilares críticos:

-          Control de Infraestructura Crítica: Para EE. UU., permitir que China tienda sus redes en el Cono Sur erosiona la seguridad regional y compromete la integridad de la red global de datos que ellos mismos lideran.

-          La Alternativa "Humboldt": Estados Unidos ya había autorizado el proyecto Humboldt, una alianza entre el Estado chileno y Google para conectar a Chile con Australia. La coexistencia de un cable chino es vista como una afrenta directa a la hegemonía tecnológica estadounidense en la región.

-          Seguridad Nacional y Espionaje: Washington sostiene que cualquier infraestructura controlada por empresas chinas está sujeta a las leyes de inteligencia de Pekín, lo que permitiría el acceso masivo a datos y la posible interceptación de comunicaciones estratégicas.

A propósito de este último punto vale poner atención en un hecho también sin precedentes que en paralelo estaba sucediendo en Estados Unidos. El recién renombrado Departamento de Guerra exigió a Anthropic, empresa de investigación y seguridad en inteligencia artificial, eliminar ciertas restricciones de seguridad de sus modelos ya que el Pentágono buscaba "acceso total y sin restricciones" para fines operativos, incluyendo la identificación de objetivos en combate.

Frente a esto Dario Amodei, CEO de Anthropic se negó a que su IA fuera utilizada para dos fines específicos:

Sistemas de armas autónomas letales como por ejemplo drones que deciden atacar y matar sin intervención humana y vigilancia masiva doméstica de ciudadanos estadounidenses.

La respuesta del presidente Donald Trump fue fulminante. A través de Truth Social, calificó a Anthropic como una empresa "radical de izquierda y woke" que intentaba "extorsionar" al ejército imponiendo términos de servicio por encima de la Constitución.

Debido a la negativa del CEO de Anthropic a flexibilizar su postura, el Secretario de Guerra, Pete Hegseth, designó a Anthropic como un "riesgo para la cadena de suministro", una etiqueta reservada normalmente para empresas de países adversarios. Esta decisión obligó no solo al Pentágono, sino a departamentos como el Tesoro y Estado, a rescindir sus contratos de inmediato, otorgando un plazo de seis meses para la desconexión total.

El mensaje de Washington es nítido: en el tablero de la infraestructura crítica, no existen los países mucho menos las empresas neutrales. O te conectas con 'socios confiables' o enfrentas las consecuencias personales y estatales.

El castigo a Chile es, en esencia, una lección para el resto del "Sur Global": la fibra óptica es hoy el terreno donde se define la lealtad política. Chile, en su afán de conectividad, se ha encontrado con que el cable a Hong Kong no solo transporta bits, sino también el peso de una hegemonía que no está dispuesta a ceder un milímetro de profundidad marina.