Blog Café negro
Editorial: Día del Trabajador Radial
Cuando era niño y en los primeros años de mi adolescencia, el 21 de septiembre era una jornada en que todo el espectro radial estaba en silencio. En verdad era casi todo, porque tanto en la amplitud modulada como en la frecuencia modulada sólo se escuchaba una emisora por banda. Se trataba de las radios de turno, que año a año iban rotando.
Y es que el 21 de septiembre marcaba el inicio de la primavera, sino también el día del trabajador radial, como reconocimiento a la labor diaria e infatigable de todos aquellas mujeres y hombres que día a día desde hace más de 100 años llevan información, entretenimiento y educación a los hogares de todo Chile, sin importar su condición social.
El presidente radical Juan Antonio Ríos, decretó la efeméride en 1942, en un mundo bajo guerra, en donde las ondas radiales se transformaron en el medio de comunicación por excelencia por su cobertura e inmediatez antes de la aparición de la televisión, los computadores personales, la internet y los teléfonos inteligentes.
Patricio Aylwin, el primer presidente de la nación post dictadura, ratificó el Día del Trabajador Radial en 1991, mediante decreto supremo. Sin embargo, para una sociedad empapada de la mentalidad neoliberal durante la década de los 90’s, distintas emisoras se fueron descolgando de la conmemoración histórica, aludiendo a la necesidad de presentar algún tipo de oferta programática frente al silencio casi generalizado de todo el espectro radial.
Así se mató una tradición histórica cuyos primeros indicios se remontaban a 1936, mucho antes del decreto del presidente Ríos. Por esto es necesario volver a destacar y relevar la importancia del trabajo de equipo de quienes están al otro lado del receptor, sea este la radio tradicional, un laptop o un teléfono inteligente, por qué pese a todos los avances de la tecnología, la radio es el medio de comunicación que siempre estará informando tras una tragedia como el mega terremoto del 2010 o el gran incendio de Viña del Mar del 2024.
Y en ello el auditor sin distinción, siempre encontrará en la radio la información confiable, la compañía permanente frente a la soledad y el espacio en donde encontrarse con la música, mientras nuestras ondas viajan desde hace más de un centenar de años a estrellas lejanas a miles de años luz, en donde alguna tecnología avanzada y desconocida logrará decodificar nuestras voces y sonidos, como un eco aural de otros momentos pretéritos cuando nosotros ya no estemos en este mundo…
René Cevasco
