Skip to main content

Blog Café negro

Editorial: El acuerdo judicial de Meta o el gran negocio de Zuckerberg

27/08/2026
Comparte

Lo que parecía ser uno de los juicios más grandes realizados en los Estados Unidos contra la adicción que generan las redes sociales en menores de edad por su diseño mediante algoritmos concebidos para mantener a sus usuarios en un scroleo infinito, concluyó antes de tiempo ayer. 

Así Meta, la empresa de Mark Zuckerberg que engloba a Facebook e Instagram, acordó el pago de casi 17 mil millones de dólares, el que se realizará durante los próximos diez años. La cantidad que nos parece exorbitante es una mínima fracción frente a los ingresos que percibió Meta el año pasado, los que alcanzaron los 201 mil millones de dólares y frente al total de la demanda que alcanzaba los 200 mil millones de dólares.

El acuerdo fue aceptado por 28 de los 29 estados litigantes, siendo Miami el único que no aceptó el acuerdo, siguiendo adelante con el juicio. Meta además se comprometió a implementar medidas restrictivas para su uso por menores, como un bloqueo de sus plataformas entre medianoche y las 6 de la mañana.

Además, se podrá elegir un “feed” que no funcione mediante algoritmo, la mejora en la verificación de edad o no mostrar las cifras del “me gusta” en las publicaciones. Sin embargo, habría que también evaluar el impacto de este tipo de políticas, ya que en países de Europa y Oceanía que han impuesto restricciones al uso de redes sociales por menores, los chicos han ideado rápidamente como burlarlas.

Pero el pago de los 18 mil millones de dólares tiene letra chica: el 70 % se realizará durante una década, quedando el 30 % restante condicionado a que You Tube y Tik Tok, plataformas que compiten contra Meta, también implementen un límite diario de una hora de uso, un modo nocturno y medidas de verificación de edad, además de pagar una cantidad equivalente al 30 % que restaría por cubrir a Meta.

Finalmente podemos deducir del acuerdo, que la acusación que enfrentaba Zuckerberg no distaba de la realidad, existiendo una suerte de reconocimiento encubierto de la total conciencia en que el funcionamiento de sus redes sociales fue diseñando para generar esta dependencia al scroleo infinito para captar información de sus usuarios y monetizarla. 

De paso se aseguró por la vía legal que las dos plataformas más importantes contra las que compite Zuckerberg y que no pudo absorber a través de la compra de ellas en su momento, tengan que cumplir las mismas normas que Meta acordó en las cortes, para emparejar la cancha y no dejar ventaja al enemigo. 

Y es que la enseñanza que deja este episodio es que la gratuidad de Facebook e Instagram nunca fue tal, porque para lograr el éxito de su modelo, el usuario nunca fue entendido como un beneficiario de la tecnología, sino como el producto mismo al cual explotar a través de sus compañías.

 

René Cevasco