Blog Café negro
Editorial: Volver a creer en el periodismo como contrapeso al poder
Anoche volví a tener fe en el periodismo, al nivel de emocionarme profundamente al reafirmarme cuál es su rol dentro de una sociedad libre. Lo confesaré, hasta anoche no había visto “She Said”, película del 2022 que muestra todo el trabajo de reporteo de Jodi Kantor y Megan Twohey del New York Times, para recabar información contundente y veraz gracias a la cual se destapó el caso de abusos sexuales por parte del productor de Miramax, Harvey Weinstein.
El film en sí es una clase de como ejercer periodismo investigativo de primer nivel, algo que en Chile ya olvidó buena parte del gremio, con la honrosa excepción de sitios digitales como CIPER Chile. Ya había visto varias películas sobre como el ejercicio del periodismo en los Estados Unidos ha logrado fiscalizar y denunciar a fuerzas poderosas como parte del que hacer de una democracia.
Podría mencionar “Todos los hombres del presidente” de 1976, sobre el trabajo de Bob Woodward y Carl Berstein del Washinton Post, quienes expusieron el espionaje político del Partido Republicano en Watergate, lo que finalmente significó la renuncia del presidente Richard Nixon.
También la más reciente “Spotlight” del 2015, ganadora de un Oscar a la mejor película, la que presenta el trabajo de investigación de un equipo del The Boston Globe, los que dejaron al descubierto el abuso sobre niños y jóvenes y su encubrimiento sistémico por parte de la curia de la archidiócesis de Boston.
Todos estos ejemplos serían casi impensados en Chile, en donde los medios masivos son propiedad de empresarios o grupos económicos, quienes los utilizan para su beneficio generando agendas que silencian o minimizan las verdaderas noticias, aquellas que ponen el jaque a los intereses del poder corrupto.
Es por eso, que anoche por un par de horas, volví a tener fe en el periodismo duro, ese que no se empantana en un portonazo o un control de identidad, como si el futuro de la República se jugara en ello, sino que enfrenta con independencia y lucidez ética a quienes trasgreden la ley, por más dinero y equipo de abogados puedan tener a su disposición.
Algo tan simple y que el arrojo de Jodi Kantor y Megan Twohey, ejemplificaron al haber enfrentado a un magnate de Hollywood como Wenstein, alentando además a cientos de mujeres a hablar sobre los abusos que vivieron, en una ola de denuncias planetarias como terminó siendo el movimiento “me too”.
René Cevasco
