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Blog Café negro

Editorial: A 134 años de Santiago Wanderers y 120 del terremoto de 1906

17/08/2026
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La noche del viernes pasado antes de las 24 horas, se escucharon algunas detonaciones en el sector Portales, las que atribuí al ya clásico aviso en los cerros de “llegó la merca”. Ya a la medianoche, con el inicio de un pequeño Año Nuevo en el mar debido a la explosión en masa de juegos de artificio, recordé que se trataba del aniversario 134 de la fundación de Santiago Wanderers, el decano del fútbol nacional.

La celebración popular, ya se está transformando en una nueva tradición porteña que regala alegría a la ciudad en medio de este invierno lluvioso y frío. Sin embargo, ayer en la cancha que es donde se ven los gallos, el equipo caturro apenas sacó un empate frente a Puerto Montt, perdiendo puntos indispensables para su acenso.

Por otra parte también ayer 16 de agosto a las 19:55 horas, cuando el puerto ya oscureció, se conmemoraron los 120 años del gran terremoto de 1906, esa tragedia que marcó a nuestra emprendedora y cosmopolita ciudad, como un punto de no retorno frente a una decadencia continua y demoledora.

Sólo baste mirar esos álbumes de fotos antiguos dedicados a retratar las consecuencias del terremoto, para poder entender el nivel de destrucción que acabó con buena parte de la llamada “Joya del Pacífico” y sus mansiones y palacetes que la transformaban en una sofisticada urbe que hace tiempo había dejado atrás su origen de caserones y medias aguas propios de una caleta.

Al terremoto que arrasó con las construcciones del Almendral y Errázuriz, siguió un incendio de proporciones producto de la rotura de las cañerías del alumbrado a gas. Los testimonios de los sobrevivientes que subieron a los cerros en busca de refugio son sobrecogedores. 

El plan de la ciudad ardía iluminando la fría noche, mientras se escuchaban los gritos y lamentos de quienes buscaban a los suyos entre el caos de los escombros y las ruinas. Hoy se recuerda la fosa común con parte de las víctimas en el Cerro La Merced y su Cruz de los Muertos, y muchas tumbas en el Cementerio 3 de Playa Ancha.

Sin embargo, la ciudad de espíritu resiliente se volvió a parar, se reconstruyó y siguió adelante con su historia como lo fuera en 1730, después del terremoto y maremoto que la borró en tiempos coloniales. Posteriormente a 1906, parte de la sofisticación y elegancia de Valparaíso se perdió para siempre.

Un golpe no menor sería la apertura en 1914 del Canal de Panamá, pero el puerto sobrevivió a cada una de las amenazas que enfrentó con mayor o menor suerte, siempre amado y sostenido por su habitante orgulloso. El mismo habitante que celebró en la noche del viernes al viejo Santiago Wanderers, nuestro noble equipo por su antigüedad y tradición, y que en su destino errático también refleja al destino del Valparaíso que lo cobija.

 

René Cevasco