Blog Café negro
Editorial: 60 años de un Revolver que aún "suena a futuro"
“Una canción que suena a futuro por todos lados”. Aún recuerdo esa afirmación sobre “Tomorrow never knows” que leí hace cuarenta años en el volumen 2 de Los Beatles, libro de Editorial Júcar que analizaba disco por disco la carrera de los chascones de Liverpool. La canción propiamente tal, la escuché tiempo después, tras hacer asimilado la dupla de 1967 que fueron el Sargento Pimienta y el Tour Mágico Misterioso.
La experiencia de enfrentarme al tema que cierra Revolver entonces fue intensa y me abrió muchas puertas hacia las músicas más experimentales y desafiantes. Esa experiencia tras cuatro décadas en que la música popular transitó desde el sonido análogo al digital con toda la historia sucedida de por medio, sigue siendo impactante y estimulante para mi.
Creo que esa persistencia en el tiempo de una canción que “suena a futuro”, es la línea divisoria entre un clásico musical y el resto de la música. Que me perdonen los hijos de los tiempos líquidos y relativos, pero así lo creo. Y traigo esta reflexión, hoy día en que se cumplen los 60 años de la publicación de Revolver, porque no es lo mismo Mozart que Salieri.
Revolver fue una línea divisoria que llevó a Los Beatles a su peak creativo y a su madurez autoral, así como a la consagración del formato del álbum como obra mayor de arte. Pero también Revolver nos recuerda el viaje de una banda underground a la consagración planetaria del mainstream, por parte de una industria musical que se atrevía a las apuestas arriesgadas si veía rédito en ello.
Son ya seis décadas desde entonces. Hoy el mainstream está dominado por una forma básica y regresiva de hacer éxitos desechables con una pobreza lírica exasperante. Se volvió al consumo del single por sobre el álbum como un todo. De la alta fidelidad, se retrocedió a una calidad de sonido mediocre y vergonzosa a través del streaming. Así disco físico es una ya una respuesta contracultural frente a la dictadura del algoritmo.
Y pese todo eso, Revolver aún se sostiene en toda su innovadora majestad, abriendo campos nuevos sonoros, aunque el mañana nos parezca impenetrable ante tanta incerteza de este presente artifisioso.
René Cevasco
