Skip to main content

Blog Café negro

Editorial: El día en que la Iglesia Católica canceló a Iron Maiden

29/07/2026
Comparte

A propósito de iniciativas ridículas y crueles a la vez, que provienen de la mal llamada “agenda valórica”, me acordé de un hecho vergonzoso que ocurrió hace 34 años, y que desde la perspectiva del tiempo hoy parece incluso cavernario. Tras el aislamiento que vivió Chile por 17 años, el retorno a la democracia se tradujo en una apertura internacional que entre otras cosas significó la llegada al país de los grandes artistas anglo del ámbito del pop y rock.

Entre esos artistas, era muy esperada la llegada de los ingleses de Iron Maiden. La banda de heavy metal ya para 1992 había cosechado una fanaticada leal en el país que sólo quería cumplir un sueño de años: verlos en vivo en nuestro territorio. Para mal de los Maiden, tenían un disco - para muchos el mejor - llamado “The number of the beast”.

Para los fanáticos religiosos locales, eso ya era una ofensa mayor contra Dios, aún sin siquiera poner atención a lo que la letra de la canción que daba título al álbum decía. Por lo tanto, según su interpretación los Maiden eran adoradores del demonio y en su delirio satanista, invitaban a la juventud a seguirles.

No estoy hablando sólo de grupos radicales evangélicos, que ya hace rato venían señalando supuestos mensajes ocultos que se descubrían al dar vuelta las canciones en un caset. Algo tonto para el metal, porque las bandas de cuño satanista lo cantaban abiertamente. A ellos se sumaban sectores de la Iglesia Católica, quienes también abogaban por la cancelación de estas bandas.

Así, cuando Iron Maiden anunció su recalada en Chile, varios miembros de la curia pusieron el grito en el cielo y presionando a un gobierno de raíz cristiana, lograron suspender el concierto dejándonos frente a opinión pública mundial como unos neandertales. Y pese que nuestro estado era laico, la religión logró imponer su mirada sesgada.

Lo increíble de todo esto más allá de la cancelación a Iron Maiden, era que satanás operaba en la misma Iglesia Católica a través de decenas de sacerdotes que abusaban sexualmente de niños y adolescentes con completa inmunidad, hasta que la olla se destapó al despuntar en el nuevo siglo. Tan inmundo fue el actuar de la curia, que el mundo católico dejó de ser un referente moral para la mayoría de los chilenos hasta hoy.

Con este hito, que ocurrió el 23 de julio de 1992, quiero llamar la atención de que pese a todo, somos un estado laico con libertad religiosa. Con ello, las personas pueden profesar la creencia que estimen, pero no por esto imponerla al resto. Y lo recuerdo porque aún hoy somos testigos como personajes de trayectoria dudosa intentan obligar a las mayorías a seguir sus preceptos implantados a través de la legislación, como si se tratará de una suerte de iluminados morales que están sobre todos nosotros como si fuéramos unos corrompidos.

René Cevasco