Blog Café negro
Editorial: Analfabetismo ilustrado y el fin de la lectura
Ayer nuevamente presencié en Metro Tren, como dos niños pequeños de no más de cinco o seis años interactuaban con la pantalla de un celular viendo una seguidilla de videos a través del escroleo infinito. Esto me hizo recordar un artículo publicado por The Clinic hace pocos días sobre el “analfabetismo ilustrado”, y de cómo las universidades están recibiendo a una generación incapaz de mantener la atención sobre textos extensos y complejos, así como comprender la información que subyace en ellos.
La situación no me extraña. Varios amigos académicos que ejercen en la educación superior me lo han venido comentando en estos últimos años con sentencias bien poco políticamente correctas. Esa miraba va en sintonía con un reporte de The Economist, en donde se asegura que los alumnos llegan a primer año de universidad con un déficit de conocimientos básicos.
Peor aún los estudiantes de literatura son incapaces de terminar libros que se les asignan, lo que se ha traducido que, en la prestigiosa y exigente Universidad de Harvard, los profesores deban acortar los textos que se enseñan para que sus educandos logren comprenderlos. Esto ha llevado a medios como The Atlantic a sentenciar que estaríamos viviendo “el fin de la lectura”.
El problema se está heredando desde las escuelas, y se explica en parte por los dos años de confinamiento durante la pandemia del COVID – 19, así como el uso permanente de dispositivos y pantallas digitales con el consabido scroll infinito, lo que ha mermado la capacidad de mantener la atención por períodos prolongados por parte de sus usuarios.
Si estos indicadores los cruzamos con la última evaluación de la OCDE, según la cual el 53 % de los chilenos entre 16 a 65, obtuvieron un nivel 1 o inferior en comprensión de lectura, mientras que sólo el 2 % logró el nivel 4 y 5 en esta competencia, la situación se torna en sumo preocupante para un país que busca llegar a los niveles de desarrollo a los que todos aspiramos.
De nuestras autoridades, escuchamos poco o nada al respecto, mientras están enfrascados en la chimuchina de pasillo e intentar imponer políticas económicas que sólo benefician a sectores sociales muy acotados. Mientras tanto países como Francia acaban de legislar prohibiendo el uso de las redes sociales a menores de 15 años y restringiendo el acceso a celulares en los colegios.
Ello da cuenta que allá han entendido la gravedad de lo que ocurre, intentando poner límites a comportamientos que perjudican el desarrollo cognitivo de niños y adolescentes, porque evidentemente la situación ya sobrepasó las capacidades restrictivas de los padres. Mientras tanto pienso en aquellos que en el tren permitieron, tal vez inconscientemente, que sus pequeños ya sean adictos a los dictámenes del algoritmo a través del dañino condicionamiento del escroleo infinito.
René Cevasco
