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Blog Café negro

Informar con el “agua hasta la cintura”

21/07/2026
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Por René Cevasco

Pasada la locura mundialera que ha dejado a millones de viudos y viudas a lo largo del planeta, volvemos a la contingencia nacional. Y volvemos en Chile a través de un fuerte choque con la realidad, marcado por los sucesivos frentes de mal tiempo que están afectando al país durante los últimos días casi sin dar tregua. 

Como siempre, la televisión abierta ha sido el medio de comunicación más visible, presentando los hechos noticiosos bajo una tensión constante en la que se enfrentan, el derecho esencial de la población a la información oportuna y veraz de lo que para miles de familias es una tragedia, con el desagradable morbo que busca la atención inmediata del televidente a través de fórmulas abiertamente sensacionalistas y baratas. 

En este sentido, el periodista Álvaro Sanhueza, quien fuera notero y rostro del matinal Mucho Gusto de Mega, lanzó hace un par de días una fuerte crítica al estilo informativo que domina las transmisiones de este tipo de catástrofes. Sanhueza reconoció públicamente, como su editor le exigía sumergirse hasta la cintura en sectores inundados para acentuar la sensación de dramatismo ante la situación, aclarando que lo importante para sus superiores no era mostrar a la gente, sino las inundaciones y los daños.

Sensacionalismo puro y duro, que es inentendible en pleno siglo XXI. Por otra parte, como ya es costumbre frente a las críticas por el tono de la cobertura, la defensa corporativa de los periodistas “rostros” de la televisión abierta no se hizo esperar. Y es que parece sacada de algún viejo manual, en donde ellos sólo cumplen el rol cuasi sagrado de informar a un público que lo necesita por derecho, situándose en una suerte de pedestal intocable dentro de la sociedad en un manoseado argumento del que como profesional, tomo distancia.

Una visión en extremo paternalista, en donde se asume desde arriba que es lo que el público quiere o no quiere ver. Esta verticalidad en entender cómo se debe informar, choca con la horizontalidad al presentar la noticia. Hay un dilema ético que subyace, y que hace rato desde las ciencias sociales se ha buscado corregir, estableciendo protocolos éticos para asegurar el respeto y dignidad de las personas involucradas.

Entonces, mientras los matinales insisten casi en cadena nacional en repetir majaderamente las mismas imágenes sensacionalistas una y otra vez - con el evidente perjuicio de la salud mental de los televidentes - alargando innecesariamente una cobertura ya exagerada; uno termina por entender porque cada vez más gente apaga el televisor y opta por los medios digitales como una fuente informativa creíble, respetuosa y digna frente a este tipo de catástrofes recurrentes.