Blog Café negro
Editorial: Envejecer en el rock & roll
Inquietud hubo entre los fans de Lionel Ritchie tras su presentación anteayer en el Gran Casino Arena en St. Paul, Minnensota. El popular intérprete de “Daning in the ceiling” y “All nigth long”, quien acababa de cumplir los 77 años el 20 de junio, se descompensó durante la primera fecha de su nuevo tour por los Estados Unidos, dejando el escenario tras sentirse mareado.
Un video lo muestra sentándose en una escalinata y conversando con su saxofonista. Posteriormente salió tras bambalinas y tras unos 40 minutos de espera, la presentación se suspendió, mientras el cantante fue trasladado a un centro de salud en donde permaneció hospitalizado.
Aunque la condición de Ritchie no es grave y presuntamente correspondería a una deshidratación, la situación nos recuerda lo ocurrido hace pocos días por Rod Stewart de 81 años. El británico se presentaba en el First Credit Union Amphiteatre de West Valley City en Utah.
Los videos captados por sus seguidores lo mostraban sosteniéndose sobre el teclado y otros elementos que lo ayudaron a mantener el equilibrio. Stewart fue asistido con oxígeno, mientras que se atribuyó el episodio al “mal de altura” o a laringitis no sanada del todo.
Por otro lado, el incombustible Keith Richars de 82 años, compositor y guitarrista de Los Rolling Stones, señaló que este 2026 no harían fechas en vivo en apoyo de su nueva producción “Foreign Tongues”. La leyenda del rock sufre de una artritis que ha deformado los nudillos de sus manos, lo que ha afectado su técnica en la interpretación de la guitarra.
Los tres ejemplos mencionados, todos recientes, ponen sobre el tapete una realidad ineludible y es como la generación del rock clásico, ese que definió la contracultura juvenil en las décadas de los 60’s y 70’s, se transformó inexorablemente en música de ancianos, como en su momento ocurrió con el jazz.
Muchos recuerdan la imagen decadente de un Chuck Berry casi nonagenario, empujado a los escenarios por su familia para seguir explotándolo, cuando eran evidentes ya los signos de la demencia senil y la imposibilidad de presentar sus canciones con el mínimo de calidad y dignidad esperable.
Porque finalmente la gran pregunta es hasta cuándo un músico debería seguir sobre el ruedo, si sus facultades físicas y mentales no hacen aconsejable la vida en la carretera para pasar a retiro. Porque lo que estamos presenciado ahora, no es sino el principio del fin de una época en donde los grandes nombres de la música popular se irán apagando cada vez más, sin poder encontrar el descanso merecido para sus últimos años de vida tras décadas de trabajar en la industria del entretenimiento.
René Cevasco
