Skip to main content

Blog Café negro

Editorial: Llegó el invierno, ¡A vacunarse ya!

24/06/2026
Comparte

Ha comenzado otro invierno y las enfermedades respiratorias aumentan y se acercan a su peak. Entonces no está demás recordar la importancia de vacunarse contra el virus de la influenza. En lo personal lo hice al iniciarse la campaña 2026. Soy hipertenso y hace tres años fui sometido a una compleja cirugía cardiaca, por lo que tener una protección en contra del virus de la influenza se me ha transformado en un asunto de responsabilidad sanitaria.

Recuerdo cuando era afectado por la gripe o flu, como dicen los gringos, sin haberme vacunado. No se lo doy a nadie. Mucha fiebre, una congestión infrenable, una total falta de apetito y mucho dolor en el cuerpo, ahogos que apenas se aliviaban con el inhalador y por lo menos una semana en cama. Hoy con vacuna, los síntomas son moderados. Es decir, siento que estos van a llegar con fuerza, pero a la mañana siguiente ya son bien moderados y al tercer día desaparecen.

Eso es lo que finalmente logra la vacuna, porque ninguna impedirá el contagio, pero si la calidad de la respuesta inmunitaria frente a un virus. Valga el dato no menor, que las poblaciones de lactantes y niños pequeños que el año pasado recibieron la vacuna contra el virus sincicial desarrollada por la ciencia chilena, no presentaron ningún índice de mortandad en comparación a temporadas anteriores.

También es relevante, además de la vacuna, mantener las conductas de autocuidado aprendidas durante la pandemia del coronavirus. Es importante mantener el uso de mascarillas en el trasporte público y el lavado o desinfección permanente de las manos como precaución. Si se está enfermo, el uso de mascarilla en espacios cerrados, como tiendas, oficinas o consultorios, debe ser obligatorio como una forma de responsabilidad social frente a quienes no están contagiados.

El pensamiento conspiranoico y mágico, ya ha causado bastante daño. Valga recordar la cantidad de casos de negacionistas y antivacunas que fallecieron durante la pandemia, por poner en duda la existencia del virus y las vacunas desarolladas. Ni hablar de enfermedades erradicadas hace décadas, de las cuales han vuelto brotes preocupantes.

Y qué decir que los antivacunas gozan de una esperanza de vida inimaginable hace 100 años, cuando enfermedades como la polio, la tuberculosis o la viruela no estaban bajo control. Por eso finalmente la vacunación ha demostrado ser históricamente el primer escudo frente a males que sino se transforman en enemigos mortales de la humanidad.