Blog Café negro
Editorial: Un Mundial que no seduce
Comenzó el Mundial de fútbol y es raro. Creo que ya era raro en su versión anterior, esa que gracias a los petrodólares, se realizó en Quatar un país que poco o nada tenía de tradición futbolera. Y para peor realizado a finales del 2022, invierno en el hemisferio norte, para evitar las altas temperaturas de junio, y por asunto del uso horario, con buena parte de los partidos transmitidos mientras en Chile dormíamos.
Las cosas este 2026 no están mejor. Una abultada cantidad de selecciones y grupos, para dejar contentos a todos y lo más importante facturar a costa de fanáticos de equipos mediocres que poco o nada aportan al espectáculo. Por otra parte, también están los hechos impresentables, como la imposibilidad que los jugadores iraníes pudieran concentrase en Estados Unidos o la expulsión de un árbitro Somalí que no pudo ingresar al país del norte.
Si la FIFA es una mafia, no hay duda alguna. Que beneficia a los países grandes, tampoco. Pero la verdad es que exaspera el silencio de Infantino y compañía frente a las arbitrariedades de uno de los países organizadores. Mientras tanto aquellos días en que se jugaba por amor a la camiseta y en donde el deporte unía y no dividía a pesar de guerras e ideologías, quedaron en el pasado en tanto el deporte de multitudes se transforma en un comodity para la especulación de los inversionistas inescrupulosos.
Qué sorpresas nos dará este nuevo mundial, es un misterio que se revelará a lo largo de su desarrollo. Lo cierto es que más allá del boom y locura que ha producido el álbum de figuritas en Chile, ni siquiera la canción oficial del torneo logra seducirnos para ganarse un lugar en nuestra memoria, mientras para la mayoría de nosotros el mundial se ve muy lejano, no tanto por la ausencia de la Roja, sino porque como cantaba Jorge González, al final “en las garras de la comercialización, murió toda la buena intensión”.
René Cevasco
