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Blog Café negro

Editorial: El "sueño" de rayar un avión

02/06/2026
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En una agenda noticiosa copada por la Cuenta Pública realizada ayer por el presidente de la república, un hecho que aparentemente era menor no pasó para desapercibido. Un artista del espray, de esos con pulsión por rayar espacios impolutos, no encontró nada mejor que legar su imprescindible propuesta estética en la turbina de un avión que se hallaba en la pista.

Para concretar su acción incomprendida por nosotros, oh mortales, violó una malla perimetral en el principal aeropuerto del país, infiltrándose furtivamente y camuflado de negro cual avezado delincuente. La obra que busca desplazar del canon a Rafael y Leonardo, estoy seguro de haberla vista en algún rincón de Valparaíso, lo que daría cuenta que las andanzas del grafitero abarcan territorios más amplios.

Visto así, pareciera que estamos ante otro caso como los cientos que vemos todos los  días en nuestra ciudad, sino fuera porque el hecho puso entredicho la seguridad de nuestro aeropuerto internacional. Porque si es así de fácil hacer un forado en un cierre, sin ser visto ni detectado por guardias o cámaras de seguridad, imaginen lo que pasaría con un tipo que busque atentar contra alguna aerolínea, por plantear lo más obvio.

Esto pone sobre la mesa lo fácil y barato que sale este tipo de conductas. Ya lo vimos con los rayados en la cúpula del Museo de Bellas Artes en Santiago, o con la cantidad de edificios con unos garabatos inteligibles escritos en sus áreas superiores. Porque no hay que ser muy docto en la materia, para saber que mientras el grafitti esté realizado en un lugar visible pero de difícil acceso, mayor reconocimiento tendrá quien lo realizó entre su grupo de pares, legitimándolo y transformándolo en una suerte de referente mítico digno de imitar.

También es interesante analizar lo que el sujeto aún anónimo señaló en sus redes, que con este acto “cumplía un sueño”, como si fuera un logro homologable a sacar una carrera en la educación superior o bien batir alguna marca deportiva. Y es que finalmente la concreción del “sueño” no es más que una manifestación del individualismo enfermizo que ha forjado nuestra cultura dependiente de pantallas y redes sociales, como si esto transformara a las personas en alguien importante por sobre el resto.

Finalmente a estas alturas, también sería interesante poner el foco en quienes importan y comercian estas pinturas, ya que ahí es donde está claramente buena parte de origen de esta fiebre vandálica que azota a todo el país.

René Cevasco