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Blog Café negro

Editorial: Grafiteros del tren, ni únicos, ni especiales

25/05/2026
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Durante una entrevista realizada a una grafitera local el año pasado en Café Negro, la joven expresó en que no podía soportar una fachada limpia y sin rayados, sin verse obligada a “expresarse” pintarrajeándola. Así lo que para los dueños de la propiedad inmaculada es la normalidad, para la “artista callejera” es una anormalidad que debe ser corregida con capas de pintura spray.  

Cuento esto para intentar adentrarnos en la sicología de estos personajes, teniendo en cuenta que ayer seis de ellos aprovecharon la detención de un tren en la Estación Valencia, para regalarle a la comunidad una forma de arte que nadie solicitó. Un ciudadano que intentó ponerle atajo a la acción terminó golpeado y con una herida atribuida a arma blanca.

Fue así como en cosa de segundos, los grafiteros pasaron de su discurso “buena ondista” a otro que lisa y llanamente es absolutamente delincuencial. No se reflexiona sobre el mal momento que pasarán los pasajeros por el atraso debido a la acción de arte, menos aún sobre el daño que se provoca a un tercero. Al parecer el arte callejero transita por derroteros que aún no comprendemos y que lo hacen superior a un viaje dentro de los tiempos establecidos al derecho de sus usuarios a un tren limpio.

Los “buenistas” de turno, por otra parte, siempre tendrán una explicación a flor de labios, porque somos parte de una sociedad intolerante con los chiques, en donde ellos ponen color y alegría a la cuota de violencia diaria que escupen los medios de comunicación. Al final todos somos malos y estamos sedados por un sistema opresor que hay que desafiar. Y mientras tanto pienso en aquel argumento en donde un espacio es blanco es invitación a ser pintado.

Pero para un usuario del día a día del Metro Tren, ya es suficiente tener que lidiar con vagones copados de gente, en donde hay que tolerar a la gente sentada en el suelo pese a la majadería con que se les dice que está prohibido y que así ocupan más espacio que parados.

Ya es suficiente tener que lidiar con cantantes mediocres haciendo free stile de segunda a la hora del regreso al hogar, cuando sólo se busca llegar a la tranquilidad del hogar. De tener que lidiar con los estudiantes que evaden el pago de su pasaje vestidos a la moda y con su i phone en mano, mientras el obrero y las oficinistas pagan igual cada jornada.

Hace rato que la gente no sólo está harta del abuso empresarial, sino también del otro, del par, de esa persona que se siente diferente y superior al resto de los ciudadanos, porque cree ser un gran grafitero, cree ser un músico superior o porque simplemente bajo un discurso progresista de injusticia, se pone sobre el resto y desde su posición se friega sobre el resto, como si su existencia iluminada nos haga pasar un mal rato por no ser tan únicos y especiales como ellos.

René Cevasco