Skip to main content

Blog Café negro

Editorial: En Brasil la xenofobia no sale gratis

18/05/2026
Comparte

En Chile estamos acostumbrados que conductas delictivas no tengan algún tipo de sanción. Esto ya es sabido socialmente desde las elites empresariales hasta los sectores populares. Si haces un rayado no hay consecuencia. Si vandalizas un monumento, no hay consecuencia. Si evades impuestos o un pasaje de locomoción. Si injurias y calumnias, no hay consecuencias. Cuatro ejemplos de un universo mayor.

Así vemos una ciudad patrimonial cuyas fachadas están sepultadas por capas de tags y grafitis, monumentos a los que le roban piezas de metal, decenas de evasores en el metro tren o las descalificaciones sin más, desde personajes de la farándula hasta la clase política. En todos los casos nuestras leyes son más letra muerta en un país que se jacta que ser legalista hasta en los casos más pequeños.

Germán Naranjo, ex ejecutivo de una empresa pesquera, seguramente pensaba de la misma forma. Así se sintió con el derecho de insultar a otra persona por ser afroamericana y gay, como si estuviéramos en la Alemania de la década de los 30’s entando ya en pleno siglo XXI. Y lo peor lo hizo en un vuelo mientras se encontraba en cielos del Brasil.

Pero en el país más grande do mundo, ofender con descalificaciones racistas no sale gratis. Nuestros vecinos, tienen muy claro que se trata simplemente de un delito, no un “error” o una “descompensación”, adjetivos usados en Chile para justificar lo que universalmente es injustificable.

Así al volver desde Alemania, Naranjo fue detenido mientras su vuelo de arribo hacía escala en Sao Paulo. Lo que se le viene es como ha dicho la prensa, “una sanción ejemplificadora”. Desde el 2023 Brasil endureció las penas por actos racistas, estableciendo la “injuria racial”, la que tiene una pena de 2 a 5 años de cárcel.

Poco servirá la careta del arrepentimiento para Naranjo. Ya lo supo la abogada e influencer argentina Agostina Páez, que fue detenida y procesada en Rio de Janeiro  a inicios de año por realizar gestos y dichos racistas contra los empleados de un bar, comparándolos con simios. La mujer estuvo detenida, para cumplir luego dos meses de arresto domiciliario con tobillera electrónica.

Y aunque se le permitió volver a su país gracias a un recurso de habeas corpus, en Brasil enfrenta un juicio por los mismos cargos de “injuria racial” que deberá enfrentar Naranjo. Porque finalmente hay lugares del mundo, no tan lejanos de nuestro provinciano país, en donde los actos criminales tienen consecuencias y no son gratis o se olvidan reconociendo “un error” ante la prensa y la sociedad.

René Cevasco