Blog Café negro
Editorial: Abandono del Mercurio, la vergüenza de los Edwards
Para quienes recordamos la calle Esmeralda y todo el comercio y el movimiento que articulaba esta arteria del plan porteño hacia la mitad de los 70’s y aún en pleno 80’s, en comparación al estado de abandono y el cierre de la mayoría de los locales del lugar, cualquier pequeño síntoma de reactivación es una señal de esperanza para un porteñista.
Así vemos como diversos emprendedores vuelven apostar por calle Esmeralda, mientras que las fachadas de su arquitectura histórica han sido pintadas y rescatadas de una forma de expresión juvenil que se tensa entre arte y vandalismo. Incluso vimos como el quiosco ubicado en la parte baja de la subida Concepción y la legendaria Cueva del Chivato, fue removido por transformarse en escondite de delincuentes y foco de incivilidades.
Sin embargo, hay un gran punto negro o elefante blanco que no pasa desapercibido ni para el habitante de la ciudad, ni para el turista. Se trata de la hermosa construcción que alojó por más de un siglo al diario El Mercurio de Valparaíso. La edificación representativa del estilo francés imperante en el 1900 fue atacada durante el estallido social del 2019, en donde se le intentó prender fuego dañando toda su planta baja.
La redacción tanto del Mercurio, como de La Estrella fueron trasladadas a la imprenta de la empresa en calle Yungay, dejando al noble inmueble en un estado de abandono vergonzoso desde entonces. Los nobles materiales del frontis están sepultados por capas de grafitis y carteles, mientras las hermosas bases de bronce que ostentaran las columnas de la entrada fueron robadas hace rato.
Cuando se habla de continuamente del rol del estado frente a los privados y la iniciativa que deben tener los últimos ante aspectos del que el estado no puede abarcar, pienso en la desidia de quienes heredaron tanto los diarios, como esta formidable construcción. No se trata de un abandono por que el tiempo se encargó de que ya no existan familiares que se responsabilicen por el espacio, tampoco hay una interminable disputa de sucesiones.
Se trata de una vergonzosa desidia, que puede tener mucho de venganza contra la cuidad, como frente sus autoridades alcaldicias de izquierda. Cómo se explica entonces que, pasado tanto tiempo desde octubre del 2019 no se haya movido un dedo para su recuperación, sino que mantener el status quo para agravar la sensación de decadencia de nuestra ciudad.
El edificio del Mercurio está dentro del casco histórico protegido por la Unesco. Por menos el Consejo de Monumentos Nacionales ha sido mucho más drástico. Tampoco importa el gran archivo de prensa que no sólo incluye la colección completa de El Mercurio, sino que decenas de otros periódicos republicanos publicados en el siglo XIX y que son patrimonio del país, además de la humedad y las ratas.
Y lo más significativo, el próximo año El Mercurio de Valparaíso, el diario más antiguo en lengua hispana que aún circula cumple dos siglos desde su fundación, mientras que su edificio se yergue en estado ruinoso. Me pregunto entonces, ¿no siente vergüenza la familia Edwards al no hacer nada al respecto, teniendo todos los medios para dar un ejemplo de iniciativa privada en materia de restauración y conservación del inmueble?
La respuesta que se me viene a la cabeza, es primero un desinterés y desapego por honrar la obra e historia de su propia familia y antecesores, la falta de respecto absoluta por la ciudad en donde nació y se forjó su imperio de las comunicaciones y finalmente una carencia total de amor propio reflejado por lo antes señalado. Y si doscientos años de historia y tradición no les conmueve y motiva, ya nada más lo hará…
René Cevasco
