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Blog Café negro

Editorial: A 81 años del fin de la guerra en Europa

08/05/2026
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Hace 81 años se silenciaban los cañones en Europa, poniendo fin a la guerra más inhumana y destructiva que viera nuestra civilización. Así se cerraba el capítulo más obscuro del siglo XX, el mismo que tuviera logros increíbles como el desarrollo de la aviación, la teoría de la relatividad, el dominio del átomo, la conquista del espacio y el inicio de la revolución digital con los computadores personales y el nacimiento de la internet.

Cuando Marte, el Dios de la Guerra, abre sus fauces obscenas y pútridas, nunca se sabe a ciencia cierta cuando las volverá a cerrar. Sólo en Europa se perdieron más de 50 millones de vidas, existencias cercenadas de sus anhelos, familias aniquilabas, niñeces pulverizadas por ser ese “otro”, en una lectura binaria de la realidad que reduce la complejidad y riqueza de las relaciones humanas a eslóganes generalizantes y prejuicios reduccionistas.

La muerte de Hitler escondido en su bunker como una rata cobarde y desconociendo su responsabilidad ante tanta aniquilación y matanza, tampoco selló una paz duradera. Los Estados Unidos descubrió el poder de la industria militar, la que pujó para sacar réditos en Corea y Vietnam, para dar sólo dos de los nombres de los conflictos posteriores. Por su parte la Unión Soviética, enarbolando el discurso de la paz de los pueblos, tampoco se quedó atrás desarrollando un poder nuclear que pudiera competir con el de Occidente y armando a diversos estados tercermundistas en conflicto.

Pero lo más triste y decepcionante es ver hoy como las víctimas se transformaron en victimarios, utilizando los mismos discursos de superioridad y odio en contra del “otro” por un territorio en disputa en nombre de Dios, utilizando las mismas estrategias y métodos militares del nazismo, mientras recordamos el lema del ejercito alemán: “Dios está con nosotros”.  Y la guerra sigue como una plaga maldita en pleno siglo XXI.

Así pareciera que los estados naciones no han aprendido mucho de las lecciones de la historia, mientras el “otro”, el diferente, el que piensa distinto, es restringido y cosificado, como si se tuviera miedo a descubrir que ese otro sueña y ama, tiene una familia y un perro, ríe y llora al igual que nosotros, mientras en buena parte del mundo se gira hacia la ultraderecha, la misma que hace 81 años condujo a la humanidad a su hora más infernal y tenebroso.

René Cevasco