Durante la temporada invernal, distintas zonas del país pueden verse afectadas por sistemas frontales que generan precipitaciones intensas, fuertes vientos, nevadas, tormentas eléctricas, aumento de caudales, anegamientos, inundaciones, deslizamientos de tierra, remociones en masa y dificultades de conectividad.
La ocurrencia de un evento meteorológico no constituye únicamente una situación asociada a la continuidad operacional. Desde el ámbito de la seguridad y salud en el trabajo, las entidades empleadoras deben evaluar oportunamente las condiciones existentes y adoptar medidas preventivas proporcionales al nivel de riesgo, priorizando la protección de la vida y salud de las personas trabajadoras.
Conversamos con Maycol Gómez, director regional del ISL.