Crítica musical
Interpol "This Mirror Weighs a Ton"
Por: Eduardo Drouillas.
Hay bandas que construyen una catedral en su primer intento y pasan el resto de su carrera tratando de llenar las expectativas generadas por esa primera obra. Interpol pertenece a esta casta. Con Turn on the Bright Lights (2002) —álbum seminal que fijó las coordenadas del post-punk revival neoyorquino con su mezcla pulcra de elegancia sombría, líneas de bajo angulares y retórica desencantada—, la agrupación comandada por Paul Banks ha librado una batalla silenciosa contra su propio mito: cada lanzamiento posterior ha sido medido con la vara que dejó el debut. Sin embargo, con This Mirror Weighs a Ton (2026), su octavo disco de estudio y el primero publicado bajo el sello Partisan Records, algo finalmente cambió: esta vez la banda parece no intentar derribar la catedral, sino habitarla desde la madurez, aceptando que las grietas también forman parte de la arquitectura.
Si para su trabajo anterior los neoyorquinos habían elegido apoyarse en la experiencia de dos gigantes de la producción como Flood y Alan Moulder, esta vez optaron por Andrew Wyatt (Yeah Yeah Yeahs, Rolling Stones), quien aportó una necesaria inyección de frescura a la banda. En este sentido, tal vez su mayor acierto no radicó en empujar a Interpol hacia una reinvención radical —un riesgo latente desde Marauder—, sino en la decisión de pulir y moldear con sutileza sus espacios y texturas.
Lo anteriormente dicho queda meridianamente claro desde que le damos play al disco. En el tema homónimo que abre el álbum, la guitarra de Daniel Kessler ya no irrumpe como una ráfaga afilada, sino que flota suspendida sobre sintetizadores discretos y capas vocales que le otorgan a Banks una calidez inusual. La batería de Sam Fogarino suena firme pero no asfixiante, dejando espacio para que el bajo hable con soltura, en una pieza que marca la pauta de los 53 minutos restantes.
Sin embargo, y a pesar de su desarrollo impecable, es imposible no sospechar que Paul Banks y los suyos se vieron enfrentados a la encrucijada habitual o al fantasma de su primer disco, pues cuando amagan con romper su propio molde (sumando guitarras acústicas en "So Rides the Reindeer" o bases electrónicas de tinte trip-hop) rápidamente retroceden hacia la zona de confort del post-punk revival de guitarra, bajo y batería. Esa cautela no invalida el trabajo; al contrario, entrega uno de sus discos más cohesivos, elegantes y bien acabados, pero sí deja en el aire la pregunta de hasta dónde podría llegar la banda si decidiera soltar el lastre de su propia estética.
This Mirror Weighs a Ton es la obra de una banda que ha aprendido a envejecer con estilo, entregando una colección de canciones maduras, atmosféricas y melancólicamente luminosas. Interpol ya no busca incendiarse en la noche neoyorquina; prefiere observar cómo se asienta la niebla sobre la ciudad, con la elegancia intacta de quien sabe exactamente qué traje llevar. Sin embargo, el disco se queda justo a las puertas de inaugurar una verdadera "segunda era dorada".
Lanzamiento: 28 de agosto de 2026.
Productor: Andrew Wyatt.
Mezcla: Dave Fridmann.
Sencillos principales: «This Mirror Weighs a Ton / See Out Loud» e «Iron City».
Portada: Reproduce la escultura Asymmetric Love Number 2 de Addie Wagenknecht.

