Blog Editorial
A Eliana Vidal Cortés, mujer interminable
Por Ricardo Salazar Taibo
Qué difícil es pensar y escribir en homenaje a Eliana Vidal Cortés, sin embargo, recordando lo compartido con ella, es imposible que no venga un concepto: rol histórico.
Eliana Vidal Cortés fue una de las personas protagonistas de la toma de la Universidad Católica de Valparaíso y que marcó un hito en el proceso de la reforma universitaria, incluso antes de la toma de la Católica de Santiago y antes del famoso lienzo instalado en el frontis de esa casa de estudios: “El Mercurio miente”. Fue tesorera de la federación de estudiantes de la época y además era funcionaria de la propia casa de estudios, por lo que vivió en dos roles el proceso del movimiento universitario de la época, nacido desde la intención de independizarse de la influencia que existía respecto de la autoridad eclesial.
Llevó una vida política muy activa. De hecho realizaba un trabajo muy cercano a los mineros de Petorca cuando llegó 1973, por lo cual fue detenida y estuvo exiliada en Francia. Se empapó mucho de su cultura y comunidades en el periodo que habitó en ese país.
Eliana regresó a Chile en 1984 y no abandonó su trabajo político y cultural. Tuvo una fotocopiadora, “Ten ten Vilú”, muy cerca de la Scuola Italiana de Valparaíso, el que fue un lugar de reproducción de impresiones, pero además de venta de artesanías y música, y punto clave de resguardo de quienes realizaban organización social.
Ella fue una de las tantas mujeres que construyeron la historia de la Casa de la Mujer en Valparaíso, de los primeros centros en donde las mujeres trabajaron para empoderarse entre sí y enfrentar el tema de la violencia en su contra, lo que hasta el día de hoy es parte de sus luchas. Era la época en que esa conducta no recibía la misma condena social y tal vez era un tema mucho más reducido y encapsulado. Ella fue una de las que rompió esas cápsulas y dio relevancia a su defensa propia.
Eliana también dejó una memoria importante en el cerro Los Placeres de Valparaíso y no sólo como vecina. Desde 1996, se incorporó a Radio Comunitaria Los Placeres de Valparaíso (RCLP). Conducía y producía un programa, heredado de una compañera, “Palabra de mujer”, un espacio “para mujeres y hombres de nuestra ciudad”. Allí reflexionaba acerca de cómo las sociedades tenían que repensar sus relaciones y sobre todo cómo también las mismas mujeres podían unirse y pensarse a sí mismas, para definir su rol.
Puede ser que muchos de ustedes no la conocieran, por eso les comparto estas palabras con un cálido abrazo para sus familias y cercanos, tal como ella habría hecho. Podemos estar muy dolidos con su partida, pero al mismo tiempo, estamos muy agradecidos de haberla conocido y de haber recibido sus enseñanzas, las que perdurarán en el tiempo y que hoy parecen tener aún más valor en el presente que vivimos.
Por tu interminable lucha, por tu interminable sonrisa, gracias Eli.
