Blog Editorial
Valparaíso y la importancia de volver a encontrarnos
Por Nicole Pastene Sanguinetti
Valparaíso es una ciudad acostumbrada a convivir con grandes debates. Su historia está marcada por tensiones, desafíos y también por una enorme capacidad de reinventarse. Tal vez por eso, cada vez que hablamos de su futuro, aparecen preguntas que parecen difíciles de resolver: ¿cómo impulsar el desarrollo económico sin afectar la calidad de vida de las personas? ¿Cómo proteger el patrimonio y, al mismo tiempo, generar oportunidades? ¿Cómo compatibilizar las distintas vocaciones de una ciudad tan diversa como esta?
Durante años, una de esas discusiones giró en torno a la relación entre el puerto y la ciudad. Con frecuencia se instaló la idea de que ambos desarrollos eran incompatibles, como si el crecimiento de uno necesariamente implicara el retroceso del otro. Sin embargo, la experiencia reciente de la empresa portuaria demuestra que existe un camino distinto: el del diálogo, la colaboración y la búsqueda de consensos.
Valparaíso necesita un puerto moderno, sostenible y competitivo. No solo porque más del 90% del comercio exterior chileno se mueve por vía marítima, sino porque la actividad portuaria sigue siendo una fuente importante de empleo, inversión y oportunidades para toda la región, pero también necesita espacios públicos de calidad, protección de su patrimonio, de la actividad turística, de la vocación universitaria, y de obras de integración urbana que eleven la calidad de vida de sus habitantes.
La buena noticia es que estos objetivos no son excluyentes, muy por el contrario, se necesitan unos a otros para su fortalecimiento.
En esta línea, durante el último tiempo la ciudad ha sido testigo de avances que parecían difíciles de alcanzar. Uno de ellos fue el “Acuerdo por Valparaíso”, una iniciativa que permitió reunir a diversas actorías en torno a una visión de fututo compartida, transformándose en una verdadera carta de navegación para el desarrollo del puerto y la ciudad.
Esa capacidad de diálogo y el trabajo técnico riguroso permitió alcanzar importantes hitos para el futuro de la región, como lo fue la obtención por unanimidad de la Resolución de Calificación Ambiental favorable para el Sitio Costanera, correspondiente a la primera etapa de la ampliación portuaria. Mediante esta RCA se aprobó la incorporación de nueva infraestructura que permita duplicar la capacidad de transferencia de carga del puerto de Valparaíso, así como la construcción de obras urbanas de compensación, tales como, la construcción del nuevo ascensor “Arrayán”, además de una plaza, y un paseo peatonal costero de más de 1 km de extensión que conectará el renovado Parque Portuario Barón, que está ad-portas de inaugurarse, con el sector de Bellavista.
Del mismo modo, la construcción del primer Port Center de Latinoamérica en Valparaíso y los trabajos de recuperación y mejoramiento del Muelle Prat son obras impulsadas durante estos 4 años de gestión, que están en su etapa final, y se proyecta que comiencen a ejecutarse en los próximos meses. Destaca también el lanzamiento de los fondos concursables, mediante los cuales la empresa decidió financiar diversos proyectos ciudadanos, proceso que año a año ha aumentado tanto en monto de financiamiento, como en número de postulaciones por parte de organizaciones sin fines de lucro.
Por su parte, la reciente resolución del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia acogiendo las consultas presentadas por EPV sobre los caminos jurídicos viables para garantizar la continuidad operacional del terminal 2, entrega certezas al mercado y garantías de juridicidad necesarias para el desarrollo de proyectos de largo plazo.
Ahora bien, los desafíos siguen siendo enormes. La reactivación económica, la generación de empleo, la modernización de la infraestructura logística, la carbono neutralidad y el fortalecimiento de la relación entre la ciudad y su puerto, continuarán marcando la agenda de los próximos años. Sin embargo, hoy existen bases más sólidas para enfrentarlos y una hoja de ruta construida colectivamente.
Escribo estas líneas habiendo concluido hace unos días mi período como presidenta del Directorio de Puerto Valparaíso. Lo hago con la convicción de que los logros alcanzados pertenecen al esfuerzo de muchas personas e instituciones que, desde distintos espacios, contribuyeron a construir consensos y avanzar en objetivos comunes.
Ha sido un inmenso honor haber asumido esa responsabilidad y convertirme en la primera mujer en presidir el directorio de EPV. Los avances en materia de igualdad no son fruto de trayectorias individuales aisladas, sino que, son el resultado del esfuerzo de muchas mujeres que, desde distintos espacios, han contribuido a abrir caminos, desafiar estereotipos y ampliar las oportunidades de participación y liderazgo.
Por eso, lejos de un logro personal, considero este hito como una señal de los cambios que nuestra sociedad ha ido construyendo y de los desafíos que aún tenemos por delante. Las organizaciones se fortalecen cuando incorporan diversidad de experiencias, talentos y miradas, especialmente en sectores que históricamente han estado masculinizados, como el ámbito portuario y logístico.
Tengo la convicción de que el futuro de Valparaíso no depende únicamente de las obras que se construyan, sino también, de nuestra capacidad de seguir construyendo confianzas, siendo éste, probablemente, el logro más importante de estos años.
