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La (in) (feliz) caída de Maduro: violación del derecho internacional y un régimen de exilio

05/01/2026
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La intervención norteamericana para detener al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha generado diversas reacciones y múltiples explicaciones, pero entre todas ellas hay al menos dos hechos que, aunque aparentemente opuestos, debieran ser reconocidos por todas y todos:

1.- la intervención militar con la consiguiente extracción del dictador caraqueño constituye una flagrante violación al derecho internacional, que debe ser condenada no solo por los gobiernos y políticos, sino también por los medios de comunicación, puesto que rompen un orden que es garantía para todos los estados, especialmente para los más pequeños.

2.- Dicho lo anterior, la reacción de los millones de venezolanos que constituyen la diáspora de ese país y en especial la de los cientos de miles que viven en Chile pone en evidencia que el régimen de Maduro impuso un sistema que les impide retornar a su tierra forzándolos a vivir en el exilio. Por ello, al conocerse lo ocurrido a través de diferentes medios de comunicación, miles de venezolanos salieron a las calles de nuestras principales ciudades con banderas y poleras vinotinto, muchos de ellos llorando y comunicando desde acá a sus familias en Venezuela lo que había ocurrido, quienes con cautela apenas daban crédito a los que familiares de Chile les narraban. Muchas de esas imágenes nos llevan a recordar aquel 5 de octubre de 1988 cuando los miles de chilenos exiliados celebraban la caída del dictador Pinochet, lo cual les abriría definitivamente la posibilidad de retornar al país para que sus hijos y nietos conocieran las patria que les fue negada por la fuerza. Por ello, más allá de la forma en que ha ocurrido la salida de Maduro del poder, los demócratas de Chile, que vivieron una dictadura similar que violó los derechos humanos de forma sistemática, no deben dudar en empatizar con los venezolanos radicados en Chile -muchos de ellos mal mirados en nuestro país-, a la vez que condenar con firmeza el proceder del gobierno de Donald Trump.

Por ello, resulta paradójico que algunos que hasta el día de hoy no se atreven a calificar de dictador a Pinochet, celebren el modo en que se ha detenido a Maduro, sobre todo personas que cuando se trata de Chile, claman por respetar las reglas y las leyes. Asimismo, el hecho de que el presidente de los Estados Unidos haya ya señalado a mediados de diciembre al petróleo venezolano como un objetivo de su país, algo que ratificó en su conferencia de prensa al concretarse la operación militar, ahorra mayores análisis sobre sus intereses, que no son propiamente tal la aflicción del pueblo venezolano que vive en tierra y aquellos y aquellas que están por la fuerza fuera de ella.