Nos situamos en 2011, cuando Joseph Mount, el cerebro detrás de Metronomy, decidió rendir un tributo irónico y nostálgico a su natal Devon, en la costa sur de Inglaterra.
The English Riviera es una obra maestra del pop minimalista. Con este álbum, la banda abandonó el lo-fi de sus inicios para abrazar una sofisticación única, llena de sintetizadores analógicos, líneas de bajo que caminan con elegancia y una producción espacial donde cada silencio importa. Es un disco que suena a una playa solitaria, a melancolía bailable y a modernidad clásica. Ganador del Mercury Prize y aclamado por la crítica, hoy lo disfrutamos como se debe: íntegro, sin interrupciones.