En marzo de 2001, el mundo descubría Discovery, el segundo álbum de estudio del dúo francés Daft Punk. Tras el crudo sonido house de “Homework”, su debut, Thomas Bangalter y Guy-Manuel de Homem-Christo decidieron mutar. No solo adoptaron sus icónicas identidades robóticas, sino que abrazaron el pop, el disco de los 70, el glam rock y el anime, para crear lo que ellos llamaron 'música de la infancia'. Lo que para algunos críticos de la época fue un exceso de almíbar y autotune, hoy, 25 años después, es el estándar de oro de la producción moderna.