Blog Café negro
Editorial: La mafia de las micros
Ayer en la tarde, a eso de las 16 horas más o menos, las auxiliares del aseo en Extensión UV, me consultaron si sabía algo sobre un supuesto paro de la movilización que afectaría al transporte público local. Las miré extrañado y les respondí que nada se había hablado de ello en el noticiario de la radio y que ese tipo de medidas siempre se avisaban con cierta antelación para que los usuarios de micros tomaran las precauciones necesarias.
A los pocos minutos y al ingresar a redes sociales, me encuentro con numerosas páginas de noticias regionales, dando cuenta que a partir de las 17 horas, se hacía efectivo el paro de locomoción desde el interior a la costa por el no pago de una deuda en subvenciones y el alza de la bencina. Y para protestar que mejor que usar a sus pasajeros como rehenes como herramienta de presión.
Cuando estaba en el colegio, tenía un compañero de curso cuyo padre era marino de alto grado que bajo la dictadura ejerció como subsecretario de transportes. Gonzalo, que es el nombre de este gran amigo, siempre me decía que no había mafia mayor que los micreros. Y mi experiencia a más de 40 años de escuchar esa aseveración ha sido comprobada una y otra vez.
Un gremio irresponsable, que no es capaz de sacar la cara por la conducta de choferes que manejan mal y que en muchos casos están bajo la influencia de las drogas. Varios estudiantes han muerto por este tipo de conductas, y en Valparaíso lo sabemos bien. Recién el pasado viernes, en un control policial junto a Senda, cinco choferes fueron detenidos por estar bajo el efecto de la cocaína y marihuana.
El hecho impresentable y que generó ruido a nivel nacional por su gravedad, al parecer no es tema para los dueños de los buses. En vez de hacer algún tipo de mea culpa y pedir perdón públicamente, se vuelve a usar el argumento de la presión y estrés, de la política del boleto cortado que muchas veces ni te lo dan y de la falta de micreros que ocupen los cupos vacantes.
Por el contrario, al primer día laboral ponen en práctica un paro maletero y tomando a sus usuarios como rehenes para lograr sus objetivos, e incidiendo nuevamente en una calidad de vida disminuida para una mayoría que no usa vehículos propios o que lo dejó de hacer por el alto valor de los combustibles. Digno de Ripley hubiera dicho mi padre. Por mi parte pienso como les iría a estos mafiosos en otras latitudes, en donde este tipo de amenazas no salen gratis y terminan en cárcel.
René Cevasco
