Blog Café negro
Editorial: 20 años de Spotify, no gracias
El año pasado le pregunté a Pancho Sazo, vocalista y letrista de Congreso, cuántas regalías recibían por parte de Spotify, por la reproducción de la extensa discografía de la banda quilpueína. “Casi nada”, me respondió. Estamos hablando de un grupo emblemático con 56 de carrera y que mantiene hasta hoy editando material nuevo, y no reciben casi nada de ingresos por parte de la plataforma de streaming.
Les cuento esta historia, porque Spotify hoy cumple 20 años en la red, reconfigurando las formas de escucha a nivel planetario. No se trata sólo de escuchar canciones gratis, a no ser que pagues para evitar la desagradable publicidad que irrumpe en durante el transcurso de ellas. Tampoco la involución en la manera de consumir la música.
De los álbumes que dominaron el mercado a partir de la segunda mitad de los 60’s, volvimos a los sencillos como en los tiempos de los wurlitzer a fines de los 50’s. Por otro lado, los estándares de alta fidelidad que dominaron las décadas de los 70’s, 80’s y 90’s, se perdieron en pos de un sonido mediocre y empequeñecido que estandariza a todos los géneros y estilos.
Las críticas tampoco escasean, como el porcentaje miserable que llega a los artistas por cada escucha, o la creación de grupos y solistas por inteligencia artificial, apuntado a la misma empresa que busca así aumentar sus ganancias. O como el algoritmo oculta las producciones de miles de creadores independientes, que ingenuamente buscan una mayor vitrina a través de la plataforma.
Tampoco se puede ignorar la nueva payola, la que funciona abultando los números de escucha a través de granjas de bot que hace tiempo se pueden buscar y pagar a través de la web. ¿O cómo creen que un cantante de reguetón marginal puede pasar de ser un desconocido a tener millones de escuchas, sin publicidad de por medio?
Y tal vez la más grave de todas las imputaciones, sea la inversión por parte de sus dueños en drones de combate, los que han sido usados en el genocidio de Gaza. Muchos artistas prominentes han denunciado estas malas prácticas. Otros han retirado sus catálogos, pero ya sabemos la ética tampoco va de la mano del comportamiento de las masas.
Pero aún esta historia se está escribiendo, y para millones de personas en el mundo, Spotify es su único medio para disfrutar de sus canciones favoritas o éxitos del momento. Yo en lo personal paso. Cuando degustaste un vino de calidad o un plato gourmet, difícilmente tomaras un vinagrillo de pocas lucas o un plato de pollo con arroz. Gracias a Dios, la Alta Fidelidad existe desde hace décadas y aún no da señales de morir. Yeah!
