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Blog Café negro

Editorial: Del papiro a Kindle

23/04/2026
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Hace 1.600 años, durante los ritos funerarios de un individuo en el Egipto bajo la ocupación romana, alguien colocó un papiro sobre el abdomen de una momia. No se trataba de algún fragmento del Libro de los Muertos, con conjuros y encantamientos para acceder a la vida post mortem. El papiro en sí correspondía al segundo capítulo de La Ilíada, poema épico atribuido a Homero, en donde se contabilizaban las fuerzas griegas enfrentadas a Troya.

El descubrimiento de la momia y el papiro que contiene parte de una de las obras literarias más importantes de Occidente, fue dado a conocer ayer y da cuenta ya de la importancia del libro y la escritura en las civilizaciones antiguas. Antes de Egipto y la invención del papiro, los antiguos sumerios ya escribían en tabletas de arcilla, las que se almacenaban en bibliotecas.

Edictos reales, datos estadísticos, mitos fundacionales o historias de conquistas y reinados, quedaron registrados en la historia, gracias a lo que fuera la primera manera de concebir lo que conocemos como un libro. Tras las tabletas y los papiros, y el fin del mundo imperio romano, aparecieron los libros similares a la actualidad.

Manuscritos sobre pieles de animales y ricamente ilustrados, los códices medievales guardaron el conocimiento teológico y filosófico, matemático y científico, lo que permitió el florecimiento de Occidente a partir del Renacimiento. El gran salto lo dio la invención del papel en China y de la imprenta en Alemania, generando una revolución en la difusión del conocimiento tan grande como la aparición de la internet a fines del siglo pasado.

El libro liberó al hombre, liberó la imaginación y propulsó el conocimiento hasta los límites que hoy vivimos, mientras el mundo digital pone en tensión al análogo, al libro como lo conocimos, al poder de la lectura y la comprensión cabal de ella. Sin embargo, los textos electrónicos en Kindle, ponen a uno de los objetos más preciados en la cultura humana a la altura de los tiempos.

Por este largo recorrido a través de civilizaciones y siglos, por Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el inca Garcilazo de la Vega, hoy todo el planeta celebra al libro, motor de conocimiento y desarrollo, y uno de los mayores logros de la humanidad, comparable al dominio del fuego, el bronce, el hierro, la electricidad y la energía atómica. Y es que, a través de todas sus encarnaciones, el libro no muere y nos habla desde el pasado y el presente, proyectándonos al futuro y por que no, a las estrellas.

René Cevasco