Blog Café negro
Editorial: El akita abandonado
Donde vivo, en el sector Portales, deambula un perro akita que fue abandonado por sus dueños. A pesar de la suciedad callejera y las cicatrices de batalla, el akita deja ver una elegancia en su figura y sus movimientos pausados. El akita lidera un grupo al que se suman tres perros, todos kiltros del más noble mestizaje.
Los cuatro amigos vagan por las calles en busca de comida y libertad. Muchas veces me los encuentro en el paso sobre nivel que une la plaza rasca de adobe, en donde un día estuviera el Amsterdam, con la estación del metro tren y la caleta de pescadores. Avanzan en fila, a veces mojados por algún baño de mar, sin mayor preocupación.
Nuestros vecinos han hecho suyos estos cuatro perros, alimentándolos e incluso curándolos cuando llegan afectados por alguna pelea. Si algo tienen estos cuatro, además de ser grandes amigos, es que no permiten que ninguna otra jauría intente aventurarse en su territorio. Sin embargo, con nosotros son perros cariñosos y hasta protectores.
Cuento esto, ya que ayer un grupo de cinco rottweilers atacó a una pareja en Laguna Verde. Los canes pertenecen a un particular que actualmente cumple prisión preventiva, y aunque habitan una casa, escapan produciendo situaciones preligrosas para sus vecinos humanos y animales. La situación nos remite entonces a la tenencia responsable de mascotas.
Y es que pienso en ese akita abandonado y sucio, pero aún bello en su estatura, quien tuvo un día un hogar con padres y niños y que de un día a otro quedó en la calle, luchando por sobrevivir día a día. Y pienso en él, porque me recuerda lo importante de la responsabilidad que se adquiere al hacerse cargo de un ser vivo, que siente y que quiere como miembro de la familia.
Porque al final perros que atacan a personas u otros animales al escapar de casa o perros que ocupan la calle, nos dicen lo mismo: abandono e irresponsabilidad de los humanos.
René Cevasco
