Skip to main content

Blog Café negro

Editorial: Alain Johannes, hijo de la realeza nuevolera

20/04/2026
Comparte

El pasado sábado Valparaíso experimentó otra gran velada musical, ahora con la presencia de Alain Johannes en el Espacio La Compañía. En lo personal la noche tendría un significado especial, ya que Alain me invitó a su camarín para mostrarle los discos sencillos originales de su tío Peter Rock, y en especial de su mamá Romy.

Lo primero que le presenté fueron los suplementos Rincón Juvenil que la revista Ecran sacará como anuarios musicales en 1962 y 1963. Justo en una contraportada venía la foto de Danny Chilean, el cantante masculino más popular de 1962 por votación popular de los lectores de Ecran.

No les puedo comentar de la cara de felicidad de Alain al ver a su lengendario padre, mientras sacaba su celular para fotografiar las páginas en donde también se encontraban sus tíos Peter y Alex y su mamá Romy, los llamados “Hermanos Rock”. Lo mismo ocurrió con “Luz de Luna”, single grabado en 1961 por Romy para la RCA Victor.

Prontamente Alain comenzó a enviar las imágenes a tías y primos, envuelto en la felicidad de poder encontrar estos registros familiares que son también patrimonio de la música popular chilena y de los orígenes del rock en este confín del planeta.

Antes de despedirnos, le obsequié una copia del vinilo de “Norma”, la tercera producción de Danny Chilean, editada también en 1961, mientras le contaba que Valparaíso fue la cuna del rock en Chile gracias a los marinos que trajeron discos e instrumentos a nuestro puerto.

Tras varios minutos, Alain salió al escenario en lo que fuera el patio del convento jesuita, para entregarnos un set acústico de una belleza inusitada, en donde recorrió su carrera sin faltar aquellos temas que compuso para otros grandes como Chriss Cornell. Confieso que quedé impactado por la sensibilidad de los arreglos para su cigarbox guitar y su guitarra acústica.

Eran leves, algunos como susurros, los que acompañaban una voz que en partes tenía mucho de lamento y dolor, porque al final las canciones de Alain, con toda su carga norteamericana, entroncaban con la más profunda tradición cantautoral chilena encabezada por Violeta Parra y Victor Jara. Y que Alain nunca renegó de sus orígenes y la historia que le precedió, como cuando vi sus ojos iluminados por ese trozo del tiempo que con él compartí.

René Cevasco