Blog Café negro
Editorial: La justicia si existe (en Francia)
Había una gran expectación por el fallo que ayer se dio a conocer en el tribunal de Lyon, Francia por el caso del crimen y desaparición de la joven estudiante japonesa Narumi Kurosaki el 2026. La expectación que englobó a la opinión pública nacional tenía ver con que si finalmente, el principal sospechoso el chileno Nicolás Zepeda, sería absuelto por falta de pruebas o bien si se replicaría el resultado anterior del juicio que lo condenó a 28 años de cárcel.
Finalmente, la corte sentenció cadena perpetua y millonarias indemnizaciones para la familia de Narumi como para su expareja. Seamos francos, el juicio despertaba un gran interés porque como reflejaron las redes sociales en los últimos años, lo que se esperaba era el actuar de una justicia que en nuestro país no funciona si tienes dinero y contactos, lo que ha generado una sensación de recelo y duda por parte de la gente.
Nada de eso se replicó en Francia. Lo que quedó al descubierto fue un individuo celópata, controlador, frío y obsesivo, que mintió una y otra vez ofreciendo respuestas que rozaban con lo inverosímil y lo ridículo, y que no mostraba mayor preocupación por el otro e incapaz de empatizar frente al dolor y desesperación de la madre y hermanas de Narumi.
También quedó claro, que no es necesario la existencia del cuerpo para acreditar el delito y su autoría, algo que nos es familiar en cuando a lo sucedido con los detenidos desaparecidos por la dictadura de Pinochet. No porque organismos del estado hayan desaparecido sus cuerpos, el crimen no existió o disculpa de responsabilidad a quienes lo cometieron.
Y es que el caso de Narumi Kurosaki nos demostró que la justicia si existe y puede ser ciega ante el poder del dinero, más allá de los dimes y diretes que la familia de Zepeda resaltó sobre la investigación, y que es esa justicia a la que aspira el pueblo de Chile, en donde la clase social, el poder y las conexiones no sean una barrera infranqueable para llegar a la anhelada justicia que en muchos casos públicos parece burlada y ultrajada por los que tienen más que otros.
René Cevasco
