Blog Café negro
Editorial: ¡Orgullo verde!
Eran cerca de las nueve de la noche, cuando en el sector de Portales, comenzaron a sentirse los bocinazos. Primero tímidamente unos pocos, a los que se sumaron más y más voces como un gran coro de ruido ensordecedor. Confieso que desde niño nunca sentí atracción por algún tipo de deporte. Recuerdo esas copas Davies interminables en la televisión en blanco y negro durante los días de Jaime Fillol y Patricio Cornejo. Para mí, no eran más que horas y horas de un juego indescifrable y latero. Y así con cada disciplina, con la excepción de los mundiales de fútbol y los juegos olímpicos.
Cuento esto, ya que si bien ayer tenía noción de que el equipo sub-20 de Santiago Wanders disputaría con Flamengo de Brasil, la final de la Copa Libertadores para ese segmento etario no tenía mucha certeza de la hora en que se jugaría el encuentro. Pero la irrupción repentina de los bocinazos, no podía ser otra cosa que la victoria del decano. Y para una ciudad empobrecida y abandonada en buena medida por el estado, ese triunfo dorado vino como un baño de reivindicación por esos días mejores que los mayores recordamos como un tesoro perdido.
Anoche la ciudad se volcó a las calles y las plazas y Valparaíso, la urbe multicolor, se tiño de verde. De verde como los pinos. Hoy en la mañana el Puerto amaneció soleado y con un aura de felicidad. En verdad se nota. Nuestra población sonríe y el pan batido está más rico que nunca, porque estos chicos son héroes por su epopeya. Estos chicos forjados en las canchas de los cerros, han logrado lo que ninguna autoridad política ha podido: devolverle su orgullo a Valparaíso.
Devolverle ese mismo orgullo por ser la ciudad de Chile por donde desembarcó el fútbol gracias a los profesores y muchachos del noble MacKay School a finales del siglo XIX, en aquellos días de caballerismo y competencia que al poco tiempo viera nacer al inmortal Wanderito, allá en subida Carampangue. Ese orgullo de ser los primeros en tanto que es el horizonte gracias al cual Valparaíso volverá a erguirse como la Joya del Pacífico y la cosmopolita Barcelona del sur del mundo.