Blog Café negro
Editorial: Los Oscar y la mirada provinciana
Ayer fue noche de premiación en los Oscar. Y en las pantallas de la televisión abierta chilena, se reflejó el provincialismo acostumbrado de los grandes medios de Santiago. Si Chile no está relacionado con la premiación, los Oscar no existen. Lejos estamos ya de los días de “Una mujer fantástica” o “La historia de un oso”, en que la cobertura del evento era generosa. Y este año, ni siquiera la presencia de un vanguardistamente elegante Pedro Pascal, fue un motivo.
Sabemos que hace rato la premiación va en baja en cuanto a números de rating en los Estados Unidos, y que la academia ha intentado varios trucos para seducir al telespectador. Se han acortado discursos lateros que son sólo flores para los pares de la industria y chiste interno, se han dejado al lado categorías consideradas menores o de menos interés y se han reducido las canciones en vivo.
Sin embargo, algo hace que la gran fiesta del cine, por poco representativa sea de calidad en las producciones nominadas mantenga un interés intermitente en las televisoras chilenas. Hace un par de décadas existía alguna expectativa en quienes obtendrían la estatuilla, aunque para los cineastas criollos, esta fuera una fiesta ajena y cuestionable ideológicamente.
Tal vez la proyección en salas de la mayoría de los títulos, ayudaba a generar este interés. Con la gente amiga cinéfila y no tanto, uno conversaba y compartía opiniones sobre las cintas y sus posibilidades de reconocimiento. Hoy el streaming impide este acceso libre por decirlo de alguna forma, a las películas en carrera.
Actualmente ver estas producciones, requiere estar en varias plataformas pagas a la vez, cosa rara para la mayoría que suscribe sólo a una. Y es que, si se llegan a exhibir en la gran pantalla, con suerte permanecen una quincena en el peor horario imaginable.
La calidad es otro aspecto importante. Este año el nivel era disparejo y desde un principio un trabajo como “Una batalla tras otra” despuntó como la gran favorita, no dejando espacio para otras competidoras, como dieron cuenta las seis estatuillas ganadas anoche.
Así las cosas y ya casi llegando al centenario del evento máximo del cine mundial, la premiación busca llamar la atención de un público que no pone atención más allá de unos pocos minutos, lograr que las películas premiadas envejezcan bien con el paso de los años y que las televisoras provincianas del tercer mundo se interesen en retrasmitirla más allá de la participación o no de un connacional de turno.
René Cevasco
