Blog Café negro
Editorial: El cuento del tren, un engaño viejo
Tengo 56 años. A lo largo de mi vida, he sido testigo del cuento del tren veloz entre Valparaíso a Santiago 6, 7, 8 u más veces. Por esto sería interesante, que algún periodista revisara las colecciones de prensa porteña, para verificar la cantidad de veces y bajo que contexto el cuento del tren aflora para engañar a los porteños con un espejismo de progreso que siempre se desvanece. También sería interesante recordar, bajo qué circunstancias el cuento del tren se bajó de la discusión pública y política, y volvió a archivarse en la carpeta de los proyectos que nunca verán la luz.
El portazo al nuevo cuento del tren, lo dio el delegado presidencial Manuel Millones con la lapidaria cuña “no le veo futuro”, mientras ayer el Gobierno retiró de contraloría el contrato para el estudio del proyecto. Bajo el lema del “gobierno de emergencia”, hoy las prioridades son otras. Lo dijo claramente el ministro de trasporte Louis De Grange al manifestar que “se priorizarán otros proyectos con mayor beneficio social”. Esto último me deja pensando sobre el centralismo entre líneas que encierra su frase. Es como si la población del Gran Valparaíso no conformará una masa crítica para hacerse de un “beneficio social.”
Seamos claros. El proyecto presentado por la administración anterior establecía varios puntos cuestionables. El primero tienía ver con la duración del viaje. De los cuarenta minutos que se planteaban en los 90’s, pasamos a más de una hora y media de trayecto, todo con el fin de integrar a comunas aisladas como Llay Llay. Y teniendo en cuenta que un viaje en bus o auto demora ese tiempo o menos, ya se hacía poco competitivo. Inexplicablemente el tren llegaba o partía desde El Salto, y al alejarlo de su destino natural la Estación Puerto, se hacía poco atractivo en términos prácticos.
La pregunta que me queda, es quién se beneficia en cada una de estas pasadas. Es decir, estos estudios que nunca se transparentan siempre están rodeados por un limbo que hace lícita la duda, que es qué personas y empresas son las implicadas y cómo estas se pueden triangular con el mundo político. Porque al final de cuentas, estas promesas falsas siempre se asumen sin ningún tipo de costo para quien juega con la esperanza de los ciudadanos que quieren acceder al progreso a través de un trasporte rápido, seguro y eficiente.
Ya veremos como se bajará el proyecto de teleférico entre Placilla y Valparaíso, mientras las líneas de Metro financiadas por todo Chile se seguirán ampliando y construyendo a destajo. A estas alturas ya nos es claro que el beneficio social para el Gran Santiago tiene otra regla de medida que los beneficios sociales en el Gran Valparaíso. Y es que hace rato muchos porteños dejamos de creer en los cantos de sirena que de tiempo en tiempo nos llegan desde el centralismo indecente.
René Cevasco
